EMIGRANT GAP, CALIFORNIA
Emigrant Gap, una extensa área boscosa ubicada en el condado de Placer y a tan solo cuarenta y cinco minutos de Lake Tahoe. Era el lugar perfecto para las personas que amaban acampar y hacer caminatas libres, además, sus senderos permitían tener una vista maravillosa de todo la fauna a su alrededor.
— ¿Y ahora que haremos?. —preguntó Jisoo con preocupación, mientras veía a Jennie inspeccionar los neumáticos reventados.
— Buscar ayuda. —dijo Jennie, luego de quitarse la pequeña linterna de la boca y reincorporarse para quedar a la altura de Jisoo—. Solo un profesional podrá arreglar esto.
— Claro, no te preocupes, en este momento entraré al bosque y veré si algún oso de las montañas tiene experiencia en mecánica automotriz. —dijo Jisoo con sarcasmo—. Por Dios Jennie, no podemos pedirle ayuda a nadie. Estamos a la deriva y en una calle dónde ni siquiera pie grande transita.
— Según el GPS, estamos en Emigrant Gap. —dijo Lisa, apareciendo detrás del auto junto a Rosé. Ambas, sostenían en sus manos dos abrigos que pronto le entregaron a Jennie y Jisoo, pasa que se cubrieran del frío—. Y según esto, hay un pequeño pueblo a tan solo quince minutos de aquí.
— Así que podríamos ir al pueblo y buscar ayuda. —finalizó Rosé, mientras ayudaba a Jisoo a colocarse el abrigo, evitando que hiciera algún movimiento que dañara su costilla—. No está tan lejos, incluso se puede ver desde aquí.
Con su mano derecha, señaló por sobre el auto el conjunto de luces que sobresalía a lo lejos. La distancia era de aproximadamente dos kilómetros, así que sería fácil llegar hasta allí.
— Me parece una idea estupenda. —dijo Jennie, terminando de acomodarse el abrigo—. ¿Que piensas tú Jisoo?.
— Si no queda de otra. —dijo encogiéndose de hombros y desviando la mirada hacia otro lado—. Pero será mejor que nos vayamos ahora mismo, que aún tenemos que buscar un lugar donde pasar la noche.
Las chicas asintieron y juntas caminaron hasta la parte trasera del auto, para sacar sus pertenencias del maletero. Al terminar, Jennie entró al interior del vehículo y le colocó el seguro a todas las puertas, antes de volver a salir.
Cinco minutos después, las cuatro se encontraban caminando calle abajo, iluminando el camino con una pequeña linterna que era sostenida por Jennie. Lisa, caminaba a su lado y en la parte de atrás, se encontraban Jisoo y Rosé; esta última iba sujetada del brazo de la mayor, para evitar perderse. O eso era lo que ella creía, porque la realidad era que Jisoo, le había sugerido esto, para tenerla cerca de ella en todo el camino.
— ¿Tienes mucho frío?. —Jisoo le preguntó a Rosé, luego de sentirla temblar a su lado.
— Un poco. —aceptó la rubia—. Ya me acostumbré al calor de la ciudad de Los Angeles.
— Si, te entiendo muy bien. —dijo Jisoo, soltándose de Rosé. Llevó sus manos a la bufanda que se encontraba alrededor del cuello y se la quitó para luego entregársela a Rosé—. Toma, esto te ayudará con el frío.
— No puedo aceptarla —dijo Rosé, viendo la bufanda entre sus manos—. No quiero que tengas frío por mi culpa, Jisoo.
— No te preocupes, mi abrigo me mantiene calentita. —la tranquilizó con una suave sonrisa, antes de quitarle la bufanda de las manos y ponérsela ella misma—. Ahora ya no tendrás más frío.
— Pero tú, si lo tendrás. —dijo Rosé viendo al suelo apenada, mientras seguía su camino. La expresión de su rostro cambió un par de segundos después, cuando sintió la mano de Jisoo, tomar la suya y entrelazar sus dedos. Con las mejillas sonrojadas, observó a Jisoo en busca de una explicación, pero lo único que se encontró, fue a la pelinegra con una sonrisa en el rostro.
