▬▬ 01. Colores en el viento

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︎*•.¸🔮:; CAPÍTULO UNO

¸🔮:; CAPÍTULO UNO

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—¿Así que estás de acuerdo entonces? ¿Con Odín? —pregunta Aegan en voz baja, sin mirar al receptor de su pregunta

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—¿Así que estás de acuerdo entonces? ¿Con Odín? —pregunta Aegan en voz baja, sin mirar al receptor de su pregunta.

Permanece quieta, sentada en los escalones del estrado, con la mano apoyada en la barbilla. Su codo se clava en la rodilla y la manga larga oscura está metida sobre su piel pálida. Su pelo negro tinta se derrama sobre sus hombros, el intento de trenza que llevaba antes es una causa perdida. Su pelo es tan lacio que es casi imposible conseguir que se mantenga en algo.

Tras un momento de silencio, Aegan se vuelve para mirar a Heimdall, cuyo rostro y ojos, como es habitual, no muestran nada de lo que está pensando. Hay que admitir que le frustra lo inexpresivo que puede ser el hombre a veces. Con el tiempo, ella ha llegado a leerlo más fácilmente, pero todavía hay momentos, como éste, en que sus pensamientos son imposibles de encontrar en su rostro o en su postura.

Heimdall permanece en silencio durante unos segundos más antes de hacer un lento movimiento de cabeza: —El pueblo de Asgard está, en efecto, preparado para un cambio amble. En algún lugar de tu interior, mi Señora, lo sabes—. Responde.

Aegan da un resoplido de frustración menor antes de suspirar y volver a mirar las paredes del observatorio. No, no lo sabe. Sin embargo, su mentor insiste bastante en la idea, y cada vez que Aegan intenta planteárselo, él emite ese suspiro agotado y cansado con el que la muchacha se ha familiarizado últimamente. ¿Y qué hay de ella entonces? Ella no ve nada malo en la forma en que Asgard se está moviendo, con su progresión para conquistarlo todo.

Las únicas manos seguras son las suyas.

Ella no desea la sangre. No le interesa, pero ha visto caer más tratados de paz en su juventud de lo que le importa contar (o incluso es capaz) y sabe que la única regla en la que puede confiar es la de Asgard. El resto del cosmos es un caos y la única forma de poner orden es que Asgard tome el control.

Aegan mira con ojos oscuros una pequeña mancha en el suelo en la que se ha borrado la pintura del tacón de alguien, de una espada o de otra cosa, y luego frunce el ceño antes de lanzar las manos hacia fuera con un gemido de frustración y ponerse en pie.

O1. 𝐃𝐀𝐑𝐊𝐋𝐈𝐍𝐆 » thor odinson Donde viven las historias. Descúbrelo ahora