La intensa mirada azulada de Louis, parecía algo más apagada que de costumbre. Lo noté ese lunes, después de haber permanecido todo el domingo ausente. No tuvimos tiempo para hablar por los pasillos entre clase y clase y, cuando se me cruzaba por el pasillo, mantenía la mirada fija en el suelo, mientras que la de Louis estaba puesta en mí.

Ese día le envié un mensaje, pidiendo un par de días para que mis pensamientos se calmaran. Lo entendió, el martes su sonrisa iluminaba su cara, de nuevo. Aunque no era tan radiante como de costumbre.

Había decidido que hoy hablaría con Kitty sobre Louis, sobre lo que me había estado ocultando todo este tiempo. No lo había hecho antes, porqué sentía que me pondría a gritar al empezar esa conversación. Casi una semana después, me sentía capaz de poder hablar con tranquilidad del tema. O eso creía yo.

-         ¡No es mi culpa que no lo reconocieras! –gritó exasperada Kitty-.

Apreté los puños. -¡Eres mi mejor amiga, tendrías que habérmelo contado desde el principio!

-         ¡No podía meterme en vuestros asuntos! –pateó el suelo-. ¿Crees que me divirtió verte llorar por Louis? ¡Pues no!

-         ¿¡Entonces por qué no hiciste nada!? –bramé, ella cerró los ojos-.

-         Lo siento –dijo, soltando un sollozo-. De verdad que lo siento, Juliet.

Me mordí la lengua, para no llorar también. -¿Lo siento? ¿Eso es todo lo que tienes que decir? –solté un grito de exasperación-. ¡Mi relación con Louis pende de un hilo! Kitty, esta es la primera vez en mi vida que soy yo misma con un chico, un chico que me gusta de verdad. ¿No pudiste simplemente decirlo?

-         ¿Y qué quieres que te diga? ¿Qué me equivoqué? ¿Qué he sido una muy mala mejor amiga? ¡Pues es cierto, July! ¡Yo no soy buena amiga de nadie, por qué nadie puede soportar el estar conmigo! –se tapó la cara con las manos-. Siento todo esto, de verdad.

-         Kitty, solo déjalo estar –negué con la cabeza, estaba a punto de llorar-. Somos mejores amigas aún pero, deja de hablarme, durante un par de días.

Gimió. –July…

-         No –la interrumpí-. Si quieres que esta amistad siga a flote, deja esta vez que sea yo quien dicte las normas aquí –la miré fijamente, parecía destrozada-. No creas que a mí no me duele esto, porqué lo hace. Pero tengo que pensar en mí misma, por lo menos esta vez.

Asintió. Creo que no tenía palabras, que su cerebro estaba colapsado por todo lo ocurrido. La entendía, el mío estaba igual, si ahora hablara, creo que no sería capaz de entender las palabras que me dijera. Miré al público que se había formado alrededor de nosotras dos, todos parecían fascinados ante mis declaraciones y ante mi pelea con Kitty en medio del campo de futbol. Intenté respirar hondo, para no empezar a llorar en frente de toda esa gente.

De pronto, Louis apareció en mi campo de visión. Parecía muy preocupado. Cuando lo vi, lo único que a mi cerebro se le ocurrió hacer fue correr hasta él. Louis abrió los brazos y, me metí en ellos. Un par de lágrimas cayeron por mis mejillas, me alegraba estar con Louis y poder usarlo como escudo contra la realidad. Lo abracé fuerte por la cintura y sentí como me acunaba entre sus brazos, diciéndome que todo se arreglaría, que íbamos a estar bien, que esto solo hacía la relación más fuerte.

-         ¿Qué relación? –le pregunté, intentaba sonar sarcástica-.

-         La que vamos a empezar un día de estos, cuando por fin podamos tener una cita normal –bromeó Louis conmigo-.

Blue, Deep and Yours |Louis Tomlinson|¡Lee esta historia GRATIS!