-Ya solo me falta mi cartera y nos vamos.
Cuando escuché que se cerró la puerta, me levanté de inmediato de la cama y llamé a mis amigos. La casa estaba sola. Sin ellos, que habían salido porque tenían una cena disque importante, era nuestra oportunidad de ser libres, ya que siempre que están no nos dejan hacer nada divertido. Pero hoy no sería así.
Coco, Lily, DJ y yo decidimos hacer una fiesta, y ya que no había nadie en casa, no vimos el problema. Empezamos invitando a más amigos. Como era algo tarde algunos aún dormían, pero al saber que la casa era nuestra, se despertaron rápidamente y empezaron a llegar lo más pronto posible.
Nos reunimos en la sala de estar, unos fueron por la comida, otros a ver las bebidas, y obvio, no podía faltar la música, así que preparamos el karaoke y la fiesta comenzó.
Estábamos como locos. Las bebidas ya les había afectado a muchos, que no paraban de perseguirse por toda la casa, saltando sobre los sillones e incluso subiéndose a la mesa a bailar y comer. Era todo un desmadre, y claro, yo no me quedaba atrás. En lo que estaba jugando con Lily botamos unos cuantos vasos y platos que teníamos cerca, pero eso no nos detuvo y seguimos divirtiéndonos.
Algunos ya se habían quedado dormidos, y el resto se dedicaba a comer o a cantar. El suelo había quedado cubierto de vidrios, restos de comida, bebidas y hasta tierra de unas cuantas macetas que se habían caído también. Nadie limpiaba, sino que pasábamos con cuidado para no pisar ningún vidrio o ensuciarnos.
Después nos pusimos a agarrar las cosas del armario, nos las poníamos y luego nos las quitábamos y las dejábamos tiradas por ahí. El Gordo, que estaba tumbado panza arriba, aún en el piso giró un poco la cabeza y se puso a comer lo que encontraba en él, y al poco rato llegaron tres más a imitarlo. La comida se veía apetitosa, pero yo preferí estar cantando con Lily.
Fue una noche increíble, sin responsabilidad alguna. Si querías comer, beber o dormir, ya sea en una cama, sofá, mesa o el piso, podías. Pero al finalizar, todos nos acostamos, no a dormir, solo a tumbarnos donde estuviéramos en ese momento. Yo estaba en la alfombra de la sala justo frente a la puerta principal, que poco después de que se terminara nuestra fiesta, se abrió.
-¿Pero qué ha pasado aquí? Está todo desordenado y sucio. Solo mira, hay comida en el suelo y leche por todas partes. ¡Te dije que serían un problema!
-Ay, no te pongas así, a los gatitos todo se les perdona.
ESTÁS LEYENDO
Entre Rizos
General FictionColección de cuentos varios pertenecientes a @Tipleoveja (quien al no tener cuenta propia en Wattpad y que le diera flojera crear una me pidió publicar sus relatos aquí).
