Epílogo

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Epílogo | Les Maris.

POV: Alma.

1 mes.

Definitivamente cuidar bebés falsos no es lo mismo que cuidar de carne y hueso.

Hace un mes que di a luz, ese mes no pude ayudar en mucho ya que si hacía cualquier movimiento brusco la sutura de la cesárea podría abrirse.

Así que Abraham, mi tía, Rocío y demás ayudaron mucho en cuidarlos en ese período de tiempo.

Por suerte la herida ya ha cicatrizado debidamente, pero aún debo tener cuidado.

Abraham y yo nos encontramos en nuestra habitación, los cuatro bebés están sobre la cama y nosotros a sus costados.

Abraham juega con los deditos de nuestra hija, April Karmín Moore Kendrick mientras tiene a uno de nuestros hijos pelinegros sobre el pecho, Alan Kenan Moore Kendrick.

Yo estoy de costado en la cama mientras acaricio los pequeños pies de Kiam Abel Moore Kendrick y Aidan Kenneth Moore Kendrick.

Sí, todos tienen nombre iniciando con A y K, como Abraham y yo, pero como no tengo segundo nombre en mi caso sería por mi apellido.

Aidan tiene mis mismos ojos y cabello, los demás tienen los mismos ojos y cabello de su padre, claro, a excepción de Karmín que es pelirroja.

Estos bebés sólo tienen un mes y varios días de nacidos y ya han hecho de las suyas.

Como cuando Abraham y yo intentamos cambiarles el pañal a los bebés idénticos Alan y Kiam. Justo en el momento en que le íbamos a colocar el pañal hicieron pis.

April sonríe mucho, le haces gracia y de una vez está enseñando sus encías con una adorable sonrisa.

Y bueno, Aidan sólo llora cuando tiene hambre o sueño, quizás ambos, pero créanme que como todo bebé ha hecho una de las suyas.

Al principio fue algo difícil lidiar con cuatro bebés, pero poco a poco se que iremos mejorando cada día más.

[...]

2 meses y 16 días.

Me encuentro en la cocina, hoy es el cumpleaños de Abraham y tengo planeado llevarle el desayuno a la cama.

Para eso tuve que despertarme temprano y decirle que podía encargarme de los bebés sola, que durmiera un poco más, ya que él se ha acostumbrado a ser quien vaya a ver como están en las mañanas pues nos turnamos.

Los bebés están cada uno en su cochecito.

—¿Saben quién cumple años hoy?—les digo mientras coloco en una bandeja todo lo que he preparado—Su papá, así que ahora iremos a desearle un muy feliz cumpleaños, ternuritas.

Es un cochecito para cuatro así que se me hace fácil empujarlos hacia la habitación, Almendra me sigue con cada paso que doy. Dejo a los bebés allí luego voy por la bandeja con el desayuno.

La dejo en la mesita de noche y me siento sobre la espalda de Abraham quien está durmiendo boca abajo.

Me acerco a su oído.

—Oye amor, despierta—digo pasando una mano por su cabello.

Él murmura algo que no logro entender.

De su psicólogo a su novio © [#2] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora