36| Sinag.

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Cap. 36| Sinag.

POV: Alma.

31 semanas / 7 meses de embarazo.

Nunca vi a Abraham tan enojado como ahora, aunque yo también lo estoy.

Estoy harta de estar sin hacer nada, sé que es por el bien de nuestros hijos y el mío pero es que no aguanto estar todo el día sin hacer nada, no estoy acostumbrada a eso.

Él salió a resolver algo en la empresa y yo me quedé en casa sola.

Como me aburro mucho se me ocurrió ir prontamente a una tienda a comprar comida china, pero ese paseo de unos minutos se convirtieron en tres horas cuando fui al centro comercial.

Vi que iban a estrenar una película muy buena en el cine y no me pude resistir.

Al volver encontré a Abraham sentado en el sillón, parecía estar entre preocupado y enojado.

—¿Te has vuelto loca?—dice poniéndose de pie, mirándome con el ceño fruncido.

—No, sólo salí a dar un paseo—digo—No es para tanto, Abraham—estoy por sentarme en el sillón, pero él me detiene.

—Sabes perfectamente que no debes salir sin que alguien te acompañe, no es por ser un fastidioso o sobre protector, Alma. Es mejor prevenir las cosas antes de poder lamentarnos—dice mirándome fijamente—No debes pensar sólo en ti, sino también en ellos.

Frunzo el ceño.

—Claro que pienso en mis hijos—digo apartandome de él.

—Pues no es lo que parece—dice.

—¡Claro que lo hago!—espeto—Pero es que estoy harta de que no me dejen hacer nada por mí misma, me siento inútil.

—Estás siendo estúpida—dice.

Frunzo aún más el ceño.

—¿Estúpida yo?

—Sí, tú—espeta de igual forma—porque sabes perfectamente que es por tu bien y aún así lo tomas como si fuera para perjudicarte, encerrarte y manejarte. Eres estúpida al no ver que sólo buscamos que tú y ellos estén bien.

—¡Pero es qué me tratan como un vaso de cristal y no lo soy, joder!—me altero, presiono un dedo en su pecho continuamente—¡Y tú siempre estás paranoico, no me dejas ni ir al baño sola!

Él me mira cabreado y detiene mi mano.

—¡Deja de ser infantil! ¡Exageras las cosas!—espeta—Te doy tu espacio, no te atocigo y aún así te incómoda todo.

—¡No eres tú quien lleva cuatro bebés en su vientre, idiota!—lo empujo.

—¡No, pero trato de entenderte y hacer que las cosas sean más cómodas para ti, maldita sea!—grita—¡Deja de comportarte como una niña!

—¡No me comporto como una niña!

—Lo haces—dice—Te vas, apagas el celular, aún sabiendo que podría haberte pasado algo, sabiendo que yo me preocuparía. Si me hubieses avisado no estuvieramos teniendo esta discusión, pero no, decidiste que hacer esta idiotez era lo mejor que hacer hoy.

De su psicólogo a su novio © [#2] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora