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Me miro al espejo y compruebo que todo esté bien antes de bajar. Me he arreglado con unos vaqueros blancos rotos, una camisa de tirantes negra y unas sandalias. Cuando bajo las escaleras me encuentro de frente con Dylan que me está esperando en la puerta. Lleva unos vaqueros oscuros y una camisa azul con dos botones desabrochados.

Will sale del comedor y mira a su hijo. Le tira las llaves de su coche y Dylan las coge al vuelo.

-Tenéis que volver a casa juntos. No dejes sola a Madison.

-Que sí. Me ha quedado claro las cinco veces que me lo has dicho-Dylan aparta la mirada de su padre y la fija en mí- vamos.

Entramos al garaje y nos subimos en el Audi plateado de Will. Arranca el motor y sale del garaje a toda prisa.

- ¿De verdad es el cumpleaños de James?

Dylan me mira y se ríe. Aprieta el volante y aumenta la velocidad. Por suerte no pillamos ningún semáforo en rojo.

-No. Era una excusa para irme.

- ¿Y por qué no te has ido sin más? -cruzo mis brazos - . Si tantas ganas tenías de venir, haberte escapado como haces siempre.

-No tenía otra opción.

Suelto todo el aire que he acumulado en los pulmones y apago la radio. La música está empezando a ponerme nerviosa. Aparca enfrente de la casa de James y sale del coche sin esperarme. Bajo rápidamente y lo sigo hasta la puerta.

Dylan llama al timbre y quien nos abre la puerta no es James, sino, Ashley. Todo el mundo saluda a Dylan y cuando me ven a mí pasan como si no existiera. No debería estar aquí y no sé por qué acepté venir con él.

- ¿Madison? -escucho la voz de Harper. Giro mi cuerpo y le miro sorprendida-. ¿Qué haces aquí?

Me ofrece un vaso de cerveza que lleva en la mano pero lo rechazo. Cojo su mano y la arrastro por la casa hasta la cocina. Se tambalea y se apoya en la encimera.

- ¿Cómo te has enterado de la fiesta? - le pregunto sorprendida.

Harper saca su móvil del bolsillo y me lo enseña. Ashley se encargó de enviar un mensaje a todo el mundo menos a mí. Suspiro y miro a todos lados. Hay un montón de gente en el inmenso salón de la casa de James. Ya veo que Dylan no es el único que tiene un padre rico.

-Por favor, quédate conmigo. Dylan me ha dejado sola.

-Claro. Necesito sentarme, estoy un poco mareada.

Nos dirigimos al salón y por suerte conseguimos sentarnos en el único sofá que queda libre. Harper mira el vaso vacío que tiene en la mano. Se levanta y lo mueve en el aire.

-Voy a por más, ahora vuelvo.

Dylan está sentado al lado de James en un gran sofá que hay al final del salón. He perdido la cuenta de cuantas cervezas ha bebido, creo que ya no podremos regresar a casa.

Harper regresa y arrastra con ella a un chico. Abro bien los ojos cuando me doy cuenta de que es Joshua. Me sonríe y Harper le empuja para que se siente a mi lado.

-Os dejo solos -mi mejor amiga se ríe-. Cuídala.

Joshua asiente y Harper desaparece en el patio. Mis mejillas están ardiendo y mi corazón late a mil por hora por la situación. Qué vergüenza. ¿Por qué me hace esto?

- Harper me ha dicho que el otro día hablasteis de mí.

Niego con la cabeza e intento hablar pero me interrumpe.

- Entonces. ¿Quieres tener una cita conmigo?

¿Qué?

No quiero saber que le habrá dicho Harper para que crea que yo quiero tener una cita con él. Joshua me mira impaciente y sonríe. No puedo mentir. Joshua tiene la sonrisa más bonita del mundo pero no lo conozco lo suficiente como para salir con él.

Pone su mano sobre mi mejilla y con el pulgar acaricia mi pómulo. Me levanto rápidamente del sofá. Esto me está empezando a poner nerviosa.

-Voy a ir a por algo de beber.

-Espera. Te acompaño.

Los dos entramos en la cocina que sorprendentemente en este momento está vacía. Me impulso y me siento sobre la encimera. Joshua sirve un poco de cerveza en un vaso y me lo entrega. Lo cojo para no hacerle un feo pero no me gusta mucho el alcohol. Siempre he odiado su sabor.

Joshua me mira fijamente esperando a que beba un poco. Me llevo el vaso a los labios y cierro los ojos cuando el líquido inunda mi boca. Joshua sonríe y bebe del suyo.

Nuestro tiempo a solas acaba cuando Dylan entra en la cocina y me aparta de él.

- ¿Qué haces? -me zafo de su agarre.

-Tenemos que irnos vamos.

Joshua mira a Dylan con los ojos entrecerrados. Este se vuelve para cogerme de nuevo el brazo y me arrastra por toda la casa hacia la puerta. Con las prisas que tiene no me da tiempo ni de despedirme de Harper.

Mete la mano en el bolsillo de su pantalón y saca las llaves. Intenta abrir el coche pero se le escurren las llaves de las manos. Está como una cuba y no creo que sea bueno entra en un coche con él en ese estado.

- ¿Dylan me puedes explicar que ha sido eso?

-No es buena compañía. Debes alejarte de él.

- ¿Y me lo dices tú? -cruzo mis brazos-. Dylan mírate. Estás borracho. ¿Crees que voy a subir a ese coche contigo? Estás loco.

-Sube. Ahora.

Le miro fijamente y no puedo evitar reírme de él.

-No me mandas Dylan -me acerco a él e intento quitarle las llaves-. Déjame conducir a mí.

Se frota la frente y niega con la cabeza.

-No vas a conducir el coche de mi padre. Sube o me voy sin ti.

Dylan arranca el motor del coche y me mira esperando a que suba. Suspiro y subo al coche esperando que no tengamos un accidente en el camino. Me está sorprendiendo. Conduce más despacio y para el coche cada vez que el semáforo cambia y se pone rojo.

Todo va bien pero a veces da unos volantazos muy bruscos. Me agarro al salpicadero cuando detiene el coche bruscamente. La sirena de un coche de policía empieza a sonar tras nuestro coche.

-Mierda -espeta antes de bajar la ventanilla.

El policía se apoya sobre la puerta y le mira.

-Joven. ¿Va usted borracho?

-Puede ser -bromea Dylan.

-Me va a tener que acompañar a comisaría. Conducir ebrio es ilegal y beber siendo menores también -nos mira a los dos.

-Tenemos la edad suficiente para beber.

Miro a Dylan y le pido que no diga nada más.

-Si dígale eso a sus padres. Hagan el favor de salir vehículo.

No lo pienso dos veces y salgo del coche. Dylan no se tiene en pie pero el policía le ayuda y le coge del brazo para que no se caiga. Lo sube al coche patrulla y a mí me pide que acompañe a Dylan en el asiento de atrás. Me arrepiento de haber subido a ese coche con él. Debería estar en casa, no aquí.

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