Parte 2: Conociendo al diablo

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Han pasado sólo unos pocos días desde que llegué aquí. Por un momento pensé que lo que Marco me dijo en mi primer día era una exageración o alguna especie de "novatada" para asustarme, pero estuve equivocado al pensar eso.

En otros temas, de nuestro compañero de habitación no sabemos mucho, solo sabemos su nombre: Christian, y que es una especie de geniecillo y además un excelente atleta. Es de esos alfas que no vienen de familias prominentes, pero definitivamente se entendía cómo ganó su lugar aquí.

En todo ese tiempo pasé los días con Marco, era un alfa muy agradable, no entiendo por qué no tenía tantos amigos. Aquel era el día de elección de actividades extracurriculares y por fuerza debíamos tomar una.

Había de todo un poco: Artes escénicas, Política, Natación,... pero siendo sincero nada de eso me llamaba la atención.

-Hey, debemos inscribirnos ahí - me comentó Marco señalando donde estaba la lista para el equipo de fútbol americano.

-¿Eh? ¿Por qué? - pregunté sin entender su entusiasmo.

-Solo confía en mí... - dijo caminando hacia aquella lista y yo yendo con él.

Anotó nuestros nombres y fuimos en camino a comer al comedor, valga la redundancia.

-No entendí aquello... ¿qué tiene de especial la clase de fútbol americano? - pregunté confuso.

-Dices que te interesa ser respetado, y en una de esas formar parte del consejo estudiantil, ¿cierto? - comentó comiendo.

-Eh... ajá - respondí.

-Bueno, pues ese club está dirigido por los dos alfas que te comenté que estaban en el consejo... - explicó.

-Creo que estoy entendiendo entonces... puede ser una oportunidad... - dijo pensando.

-Exactamente... sé que llevas poco tiempo aquí y aún no lo entiendes mucho pero... necesitas darte a respetar antes de que te hagan algo - respondió algo serio.

-Algo como... ¿qué? - pregunté extrañado.

-Nada... solo... confía en lo que te digo... - dijo evadiendo la pregunta - en fin, esa era la opción más segura, a menos que nos metiéramos a otra cosa donde no tendríamos progreso, o a alguna clase que dirija alguno de los omega del consejo, pero eso no te gustaría... no creo que esté a gusto con la idea de que te vean como el "alfa rarito" que está en el equipo de porristas algo por el estilo...

-Sí, tienes razón... - respondí.

A decir verdad, llevaba todos esos días pensando en una sola cosa: si es verdad que este lugar te podría asegurar el futuro, debía no sólo salir de aquí, sino ser el mejor... definitivamente deseo formar parte del consejo estudiantil... incluso algún día ser presidente... haré lo que haga falta.

En realidad era extraño, mucho había escuchado sobre los dichosos miembros del consejo, pero no he visto a ninguno de ellos aún. Me pregunto cuándo los podré ver, y observar qué es lo que tienen de especial, es decir, si logro identificar lo que los distingue, sería más fácil llegar ahí. Esto lo he conversado con Marco, y él está en la misma idea... a decir verdad, me confesó que su padre le dijo que heredaría la marca de autos solamente si formaba parte del consejo estudiantil algún día, entiendo su fijación por querer lograrlo.

Pasó el resto del día, hasta que dieron las 5:00 p.m. Y sería hora de nuestro primer entrenamiento. Me dirigí con Marco a vestirnos con ropa deportiva a la habitación y nos dirigimos al campo, donde ya había algunos otros alfa esperando.

-Y bien... ¿quiénes son los del consejo? - pregunté discretamente a Marco.

-No han llegado... - dijo buscando con la mirada - olvídalo... ahí vienen - dijo nervioso.

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