34| Temporales.

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Cap. 34| Temporales.

POV: Killiam A.

48 días / 8 semanas de embarazo.

Estoy trabajando en la empresa Moore Inc., soy el psicólogo de la empresa.

He estado ocupado en todos estos días y Alma no ha querido ir al obstetra sola, quiere que vayamos juntos a cada cita.

Por suerte ya estoy totalmente desocupado y en estos momentos me encuentro conduciendo para ir a ver al obstetra con Alma.

Alma ya no está vomitando como hace unos días, lo que le recetó el doctor le ha ayudado mucho, sólo lo hace en las mañanas, pero sólo en ocasiones.

Ya todos saben del embarazo, están muy felices por nosotros. Mi mamá atiborró a Alma de comida, ella tampoco se quejó, comió sin vergüenza alguna, también me obligó a comer junto a ella, dijo que si ella engorda debo engordar también.

Le dije que mi cuerpo de infarto no lo iba a perder. Al final terminé comiendo porque me dio una mirada que me hizo saber que cometería un homicidio y que yo iba a ser el asesinado.

Ahora hago más ejercicio que antes.

De reojo noto como se retuerce las manos en signo de nerviosismo.

Coloco mi mano derecha sobre las suyas y las acaricio con mi pulgar.

—Tranquila, Florecita. Todo irá bien, no hay que estar nerviosos—digo.

La escucho suspirar.

—No estoy nerviosa, Abraham. Bueno, sí, un poco—admite—Pero estoy más ansiosa que nerviosa y eso hace que me dé hambre.

Sonrío de lado.

—De acuerdo, creo que tenemos tiempo de pasar por algo antes de llegar a la cita con el obstetra—digo y ella sonríe ampliamente.

Alma ha estado durmiendo y comiendo como si no hubiera un mañana, en ocasiones hasta se levanta de madrugada a atacar la despensa.

Casi me da un infarto cuando de madrugada me levanté para ir a la cocina por un vaso de agua, al no verla en la cama pensé que estaba en el baño, pero no, la encontré comiendo arroz con huevo frito a las cuatro de la mañana.

Ella al verme me dio una sonrisa con las mejillas sonrojadas, simplemente negué con la cabeza y reí, me serví un poco de lo que preparó y comí junto a ella.

Nos detenemos un momento en una pizzeria y entramos.

Pedimos una pizza de seis piezas, dos para mí y cuatro para Alma. Si no estuviera embarazada estuviera asustado, pero teniendo a otra personita dentro de ella es normal que coma por dos.

Al terminar emprendemos nuevamente hacia donde el obstetra, llegamos justo a tiempo sólo esperamos que pase una pareja que estaba antes que nosotros.

—Buenos días, señores Moore. Bienvenidos—dice la doctora.

Sonrío por como nos ha llamado.

—Gracias—dice Alma.

Le hace varias preguntas a Alma, ambos también le hacemos algunas a la doctora.

De su psicólogo a su novio © [#2] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora