28| Recuerdo.

10.9K 1.1K 914
                                              


Cap. 28| Recuerdo.

POV: Killiam A.

Estoy totalmente confundido.

No recuerdo que me pasó, quien lo hizo, donde pasó ni cuando pasó.

Sólo lo sé porque me lo han contado.

Lo que más me ha sorprendido es que estuve casi cuatro meses en coma, que mi hermana está embarazada no de uno, sino de dos bebés y que no recuerdo haber empezado una relación con la chica Qué-te.

Acepto que me atrajo desde que la vi, pero siendo su psicólogo que sucediera algo entre nosotros era casi nulo.

Pero tal parece que las cosas tomaron su curso y terminamos siendo una feliz pareja, hasta ahora, ya que todo lo que está sucediendo entorpecen las cosas.

Me alivia saber que mientras teníamos una relación ella ya no era mi paciente, no hubiese sido algo ético y profesional.

Me han contado como éramos juntos, lo mucho que salíamos a pasear y que no podíamos estar alejados uno del otro.

Sonreí al imaginarlo, pero esa sonrisa decayó cuando caí en cuenta de que se supone no debería de imaginar esto, sino recordarlo. Recordar cada uno de nuestros momentos.

Me encuentro en la que es mi habitación en la casa de mis padres, los doctores me dejaron venir a casa luego de tres días.

Aún me siguen dando atenciones médicas aquí, en caso de emergencia.

También me han dicho que debo ir a terapia, ya que duré mucho tiempo sin hacer movimiento físico. Aunque también poco a poco puedo empezar a hacer ejercicios que no sean tan bruscos, ya que también ayudaría.

He tenido pendiente que no he visto a Alma en estos días. Eso me inquieta, ya que me imagino lo duro que ha sido todo esto para ella.

He pensado en llamarla, pero no quiero incomodarla, quizás necesita algo de tiempo para asimilar esto, supongo.

Tocan la puerta de la habitación.

—Pase—digo.

«Y hablando, mejor dicho, y pensando en la reina de Roma...»

—Hola—dice Alma aún parada en el umbral de la puerta.

—Hola—digo—No seas tímida, puedes acercarte. No muerdo.

«Claro, a menos que ella quiera que lo haga. No tendría ningún inconveniente»

Ella se sonroja mirándome fijamente.

—Sí, claro—murmura, pero alcanzo a escucharla. Se acerca a mí y toma asiento a mi lado en la cama—¿Cómo te sientes?

—Muy bien, sólo tengo ligeros dolores de cabeza y musculares, pero son soportables—digo, y la escruto. Está un poco más delgada que la última vez que, supongo yo, la vi. También tiene unas no tan notables ojeras, creo que las ha cubierto con maquillaje—¿Y tú, estás bien?

—Lo estoy—dice, luego retuerce sus dedos, un signo de nerviosismo—Oye, hm, ¿te puedo abrazar? Lo pregunto porque quizás sea un poco incómodo para ti, no me enojo si no quieres, está bien. Es tu decisión y la respetaré, porque...

De su psicólogo a su novio © [#2] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora