27| Dios, no.

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Cap. 27| Dios, no.

POV: Alma.

Ha muerto.

No puedo creer que haya muerto.

En estos momentos me encuentro llorando como una magdalena.

Con el celular en la mano me dirijo hacia la habitación de mi tía.

Toco desesperadamente su puerta y la llamo hasta que la puerta es abierta por ella.

—Alma, ¿qué sucede?—inquiere adormilada

—Ha muerto—digo aún llorando.

A ella se le descompone el rostro de conmoción.

—No puede ser...—dice con la voz rota.

—¿Cómo que no puede ser?—digo—¡Si tu sabías que iba a morir!

—¿De qué me estás hablando, Alma?

—¡Del libro!

Ella se me queda mirando fijamente, luego frunce el ceño.

—¿Qué libro?

—El que me recomendaste leer, el chico muere—digo.

Ella me pellizca.

—¡Ay! ¿A qué ha venido eso?—digo con una mueca.

—¡Creí que te referías a Killiam!—dice—Casi me da algo.

«Dios, no»

—No, no. Él está bien—digo—Siento haberte asustado. Imaginé que sabrías de que hablaba de inmediato.

Ella suspira.

—Está bien, entiendo—dice—Deberías estar durmiendo.

—No puedo.

—Alma...—intenta reprenderme.

—Lo sé, tía. Debo dormir, pero no puedo—digo—Sólo puedo dormir cuando...

—Cuando estás en el hospital con él, ¿no?—dice.

Asiento lentamente.

—Temo a que mientras yo estoy aquí él pueda despertar o... O irse—digo—Tan sólo la idea de que lo último suceda me aterroriza.

—Podrás ir temprano, descansa. Tienes unas ojeras terribles, has perdido peso y pareces fantasma de lo pálida que estás—dice y niega con la cabeza—Esto le está haciendo daño a tu salud.

Ya he tenido varios desmayos por inicios de anemia.

Mi tía me obliga a comer aunque no quiera, aunque yo también lo intento. No quiero tener más mierda encima.

—De acuerdo, tomaré un somnífero e intentaré dormir.

Ella asiente, besa mi frente y se vuelve a adentrar a su habitación. Me dirijo a la mía, tomo el somnífero y me acuesto a dormir.

Pero no lo consigo, me quedo mirando fijamente el techo de mi habitación a lo que el somnífero hace efecto.

Ya han pasado tres meses y algunos días.

De su psicólogo a su novio © [#2] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora