Nevin corrió hacia allá a toda velocidad para salvar a Eliana, y al llegar, no podía abrir el coche por ningún lado, Kinor había cerrado las puertas desde dentro, y a parte, como estaba tan debilitado todavía no logró hacerle nada a Eliana, que sabía defenderse muy bien. Al ver que las puertas no se abrían, Nevin empezó a alterarse y para abrir el coche se le ocurrió romper las ventanillas, asíque apartó a David, que se encontraba al lado de los cristales, y con el codo consiguió romper la ventanilla trasera de un solo golpe. Cogió a Kinor por la espalda sacándolo a través de la ventana con cientos de cristales rotos, pero la ira podía más que la compasión. Nevin tiró al suelo a Kinor con fuerza y empezó a golpearlo con furia por lo que le había intentado hacer a Eliana. No tenía intención de detenerse y David intercedió cogiendo a Nevin antes de que matase a Kinor de una paliza.

Después, Nevin abrió las puertas del coche y cogió a Eliana en brazos con cuidado de que no se cortara con algún cristal.

-Lo siento Kinor, pero esta es la última vez que te acercas a ella, y si vuelves a hacerle daño, esto no se va a quedar en un susto, te lo juro.-le advirtió Nevin-

Se fue de allí con Eliana en brazos hasta la fuente, donde no había nadie que pudiera fisgonear lo que les había ocurrido. Eliana tenía marcas de manos en su cuello de haber intentado estrangularla al negarse a tener relaciones sexuales con Kinor, y una herida en el moflete debido a un bofetón que le dio por no estarse quieta. Había cogido tanto miedo aquella noche, que cuando Nevin se acercó a curarle las heridas de la cara, se apartó mirándole con horror.

-Soy yo, Nevin.-dijo él-

Pero Eliana, parada mirándole y casi sin poder parpadear seguía teniendo miedo. Nevin lo intentó otra vez y ella se apartó de nuevo gritando que la dejara en paz y que no la tocara, pero él la cogió de la cara y le hizo que lo mirase a los ojos, cosa que hizo.

-Tranquila, ya está. Ya te dejará en paz.

Y entonces los dos se dieron un fuerte abrazo emotivo cargado de lágrimas por parte de los dos. Tras el abrazo, Nevin mojó su mano en el agua de la fuente y se la pasó por las partes heridas para bajarle un poco la inflamación y disminuirle el dolor.

-¿Qué hago ahora? No voy a poder volver.-dijo Eliana-

-Mañana se lo explicamos a tu padre, ¿de acuerdo? Mientras tanto, yo me quedo aquí contigo en otro lugar. Por ejemplo un callejón cercano de aquí, ¿quieres?

Eliana asintió y ya los dos caminaron hasta el callejón para pasar la noche durmiendo al aire libre. Ella se quedó durmiendo en sus brazos, y Nevin sonreía al verla dormir, pero lo que más le hacía sonreír era su libertad, que al fin ya estaba libre de Kinor y se juró él mismo que la protegería a partir de ahora sucediera lo que sucediera. Al día siguiente por la mañana sobre las once, Eliana abrió los ojos y se encontró con los de Nevin y con esos labios que le dedicaban una sonrisa de buenos días.

-¿Cómo estás esta mañana?.-preguntó él-

-Mejor, pero tenemos que...

-Sí, lo sé. Tenemos que ir a ver a tu padre.

Nevin se levantó con ella en brazos y luego la dejó de pie en el suelo para irse a la barbería. Caminaron deprisa para llegar lo antes posible y que Eden no siguiera preocupado, cuando de pronto, Kinor se lanza sobre Nevin con fuerza y los dos caen al suelo envueltos en una pelea cargada de fuertes golpes. Clara, que andaba cerca de allí buscando a su hermana, escuchó el jaleo y corrió con rapidez para ver qué sucedía, y al ver a su hermana se dirigió hacia ella dándole un fuerte abrazo. En cuanto a la pelea, nadie se atrevía a pararla hasta que Nevin se lo quitó de encima y se puso al lado de Eliana para protegerla con la nariz ensangrentada.

-Ella es mía, me pertenece.-dijo Kinor-

-Ya no es tuya. De hecho, no es de nadie, es libre.

-Eliana ven aquí.-le ordenó Kinor-

Eliana negó con la cabeza. Tenía miedo sí, pero n podía vivir con ello eternamente, y ya era hora de salir de ahí.

-¿Estás dispuesta a perderme?

-No Kinor, eres tú quien me ha perdido.

-Si no vienes por las buenas será por las malas.

Y entonces, los amigos de Eliana se pusieron delante de ella para defenderla también.

-La señorita te ha dicho que ya no va a volver contigo.-dijo Abraham-

Kinor decidió darse por vencido, nada de lo que había hecho le había servido de algo, es más, lo perdió todo por no demostrar correctamente sus sentimientos hacia una persona que sí lo quiso, asíque se fue de allí también con la nariz sangrando. Después de que Kinor se fuera, se pusieron los demás alrededor de Eliana y ella los miró feliz, por fin había recuperado su libertad.

-Gracias por no haberme abandonado como yo lo hice.-dijo Eliana-

-Tú no tienes la culpa de que Kinor te metiera miedo y te vieras obligada a seguir con él.-dijo Mara-

-Aún así insisto. Me he comportado de una manera injusta con vosotros y no os lo merecíais. Lo siento.

Sus amigos le dieron un fuerte abrazo entre sonrisas, un abrazo que a Eliana le hizo sonreír después de mucho tiempo. Al retirarse los amigos de ella, Nevin y Eliana se miraron y seguidamente se dieron un fuerte abrazo, un abrazo que a Clara al fin también le hizo sentirse feliz.

-Al primero que le tengo que dar las gracias es a ti.-le susurró ella-

-No las necesito Eliana, yo siempre voy a estar ahí para protegerte.

***

Eliana abrió la puerta de la barbería y cuando su padre la vio sana y salva aunque con un aspecto espantoso y con heridas en la cara, soltó las tijeras que llevaba sobre su mano y corrió a abrazarla lleno de alegría.

-¿Qué te ha pasado?.-preguntó Eden-

-Ya nada. No te preocupes padre, ese desgraciado ya no volverá a molestarme, Nevin me ayudó a escapar.

Eden miró agradecido a Nevin y le dio las gracias.

-¿Escapar? ¿Qué te hizo?.-preguntó Eden-

-Mejor no recordarlo, ¿no te parece?

Los dos se volvieron a abrazar nuevamente y luego, a la hora de comer, cuando Eden ya no tenía gente, partieron a casa los tres en el coche, y cuando llegaron, Kiva también feliz de verla aparecer sana y salva corrió también a darle un abrazo. Las preguntas de lo ocurrido no dejaban de surgir, pero no había ninguna respuesta puesto que Eliana no quería revivir de nuevo esos recuerdos en la mente. La comida todavía no estaba lista ya que por la desaparición de Eliana, no habían preparado nada, asíque Kiva se dispuso a ello mientras Clara y Eliana se subieron arriba a la habitación para hablar puesto que cada vez cogían más confianza.

Se sentaron en la cama de Clara y tras un cruce de miradas que duró apenas tres segundos, se dieron un abrazo de repente y Clara sonreía, su deseo se había cumplido, asíque debía cumplir ahora con el acuerdo: un buen comportamiento en casa.

-No sabes cuánto he deseado este momento, que tú estuvieras bien.-dijo Clara-

-Gracias por aportar tu pequeño grano de arena. Ahora entiendo por qué te veías con Nevin.

-Entre los dos creo que conseguimos ayudarte. Yo le dije que te ibas a un pueblo a una fiesta con Kinor, y él me prometió que te cuidaría. Si Nevin te salvó aquella noche es porque te estuvo esperando a que regresaras. Aunque supongo que ya no estás con Kinor, creo que deberías cuidarte, ya sabes que no se va a estar quieto, ya lo conoces.

-Clara, Nevin no se va a separar de mí.

-Y yo tampoco.

Se dieron de nuevo, un fuerte abrazo.

Los barracones de Auschwitz (Editorial Dreamers) ¡Lee esta historia GRATIS!