Capitulo catorce - Él te necesita

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Lunes. La misma rutina monótona y tediosa de siempre.

Observé a luke quien se encontraba durmiendo a mi lado con sus labios entre abiertos, su brazo por debajo de la almohada y su cabeza apoyada encima, sus párpados se encontraban cerrados y podía observar detalladamente las pestañas gruesas y un tanto largas del rubio. Sonreí porque luego movió su boca, en un movimiento parecido al que hacen los bebés cuando son pequeños y me causó ternura.

Me acerqué un poco a su oído y agarré mi cabello para que no tocara su rostro. —Luke —susurré en su oído— ya despierta, es hora de levantarnos —deposité un suave beso en su mejilla y me hice a un lado.

Prendí la televisión y la dejé en un volumen bajo que no despertara a Luke, luego me puse de pie y me dirigí a mi armario.

—Buenos días preciosa —una voz rasposa inundó la habitación. Me dí vuelta con una sonrisa plasmada en mi rostro, podría acostumbrarme a esto.

—Buen día Luke —le envié una pequeña sonrisa, cogí ropa y fui al baño.

Me deshice de mi pijamas y me vestí con un pantalón de mezclilla color gris, ya que hoy tenía gimnasia en la primera hora, y una remera color rosa con el logo de nike en el costado izquierdo.

Lavé mi rostro, cepillé mis dientes y luego salí de allí.

—Te ves jodidamente caliente vestida así —dijo Luke con su rostro contra la almohada.

—una carcajada me asaltó— cállate, ve a lavarte el rostro que las lagañas no te dejan ver —dije sentándome en la cama. Me tomó del brazo y me tiró hacia él.

—Quiero mi beso de buenos días —frunció su seño al verme negar repetidas veces. —¿Es por qué no me he cepillado los dientes aún? —hizo un mohín y negué divertida. —Bien, entonces usaré tu cepillo y me enjuagaré los dientes —rió y volví a sentarme sobre la cama.

—Claro que no, consíguete uno o lávatelos con el dedo —me encojo de hombros riendo.

—Bien —se levantó de la cama, se encontraba sin remera y sin pantalones. Oh, por Dios. El boxer blanco que llevaba marcaba su trasero, vaya y yo que creí que se le olvidó cuando nació.

—Luke, ¿puedo apretar tu trasero? —mierda. Él comenzó a reír a carcajadas. —S-sólo estaba bromeando, no era en serio.

—Claro preciosa —rió caminando hacia el baño. Negué divertidamente y salí de mi habitación.

Golpeé la habitación de Ashton unas dos veces, tal vez se encontraba dormido. Decidí entrar y me encontré con la cama de Ash tendida y una nota sobre ella.

Me acerqué y me senté en su cama, luego cogí la nota.

“Me fui a la universidad, regresaré pronto. Las quiere.

                                                            Ashton.”

Un nudo se formó en mi garganta, tragué duro y no pude evitar romperme a llorar.

Ashton se había ido a la universidad sin despedirme.

No me despidió.

Jodido bastardo.

—Alice, ¿estás aquí? —preguntó Luke entrando en la habitación y sonrió cuando me vio. Lo miré y su sonrisa se desvaneció. —Alice —murmuró sentándose junto a mí— ¿qué está mal?

—Nada —intenté sonreírle pero fracasé en el intento. Me puse de pie y salí de la habitación dejando a Luke solo allí.

Me encontraba preparando el desayuno y sentí unos fuertes brazos agarrarme de la cintura.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!