Chapter Twenty Two

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capítulo veintidós . . .
AMELIA GRANGER

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Las sábanas que la abrazan eran tan suaves, que esperaba no salir de aquella cama nunca.

A pesar de no haber descansado lo suficiente se sentía con un poco más de energía, intentando calmar los pensamientos que la ahogaron el primer instante en que abrió los ojos.

Cuando giró su cabeza sobre la almohada lo vio, y la sonrisa que se formó en su rostro fue imposible de reprimir.

Él estaba allí. Su cabeza apoyada sobre su pecho mientras apretaba sus brazos contra ella, apretando su cintura. Respiraba tan tranquilamente, que Amelia sintió la obligación de mantenerse inmóvil para no sacarlo de su sueño.

Parecía irreal, como si sus facciones y la piel porcelana de su rostro fueran producto de su imaginación. La manera en que su mejilla se apoyaba contra su piel, su cabello caía en el hueco de su cuello, y sus labios permanecían entreabiertos.

Lo veía aún más hermoso cuando pensaba en las palabras que podía decir cuando se sentía en su zona. La manera en que se expresaba como nadie podría imaginar.

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—Entonces, te gusta la Astronomía... —dijo Amelia colocando la camiseta, que Draco le había dado, sobre su cuerpo.

Él lamio sus labios, encogiéndose de hombros— Algo así.

Cuando estuvo lista, caminó hasta la cama, donde Draco ya estaba recostado, su torso desnudo flexionándose por los brazos que se curvaban tras su cuello.

Una de sus rodillas se apoyó en el colchón, dándose el impulso para subir a la cama a su lado. Se sentía completamente exhausta pero al menos ya no debía preocuparse tanto.

—¿Dónde crees que fueron? —le preguntó a Draco, tapando sus piernas con las fina sábana.

Él suspiró, mirando el cielo negro de la habitación— No sabría decirlo con exactitud. El bosque es grande y puede haber muchos lugares.

También lo pensó. Si habían podido encontrar dos bunkers, ¿cuál sería el problema de encontrar uno nuevo?

Apoyó la cabeza sobre la almohada, e inspiró, intentando relajar su mente por un segundo de los despiadados pensamientos que brotaban sin ella querer que lo hicieran.

De pronto, el brazo de Draco la hizo levantar su cabeza, y él tiró de su cuerpo para acercarla, dejándola casi apretada contra él— Que tenga una cama grande no significa que debas estar lejos.

Amelia puso los ojos en blanco y se acomodó, dejando la cabeza sobre el pecho de Draco de manera que su cuerpo quedó de lado, su pecho apretado contra sus costillas.

Draco bajó una de sus manos y tomó su muslo, levantando su pierna para dejarla sobre su cadera, haciéndola estar aún más cerca de él.

La vibración de su pecho y el latir de su corazón la lograron tranquilizar, y pronto comenzó a pensar sólo en ellos.

Estaba en su habitación, bajo sus sábanas, abrazada a él mientras ambos se mantenían en silencio.

Le daba paz, pero su voz... su voz le daba más paz aún.

—¿Y todas éstas son sólo constelaciones? —preguntó, pasando el dedo por su pecho.

El cuerpo de Draco se re acomodó, y una de sus manos tomó el pelo de Amelia para correrlo de su rostro.

SUBMISSIVE, 𝙙𝙧𝙖𝙘𝙤 𝙢𝙖𝙡𝙛𝙤𝙮 ✓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora