34. Coachella

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CAPÍTULO 34.

-¿Todo listo? -pregunté subiéndome a la parte trasera del auto de Kevin-

-Todo listo. ¡Vámonos! -grito con emoción-

A mi lado izquierdo estaba Evan y a mi lado derecho Celeste que iba junto Hugo, su novio y mejor amigo de Evan. En la parte delantera estaba Kevin y su novia Daniela, por suerte su auto era grande y así podíamos entrar todos. 

-No puedo creer que por fin iré a uno de estos eventos, siempre los veía en las películas y nunca me imaginé yendo a uno -Celeste hablaba con entusiasmo y todos reímos-

-Será genial -dijo Daniela con una sonrisa-

Evan me observó con una sonrisa cómplice y me quedé distraída observando sus facciones tan perfectas y sus labios que me llamaban a besarlo con fuerza.

Al comenzar el trayecto Kevin encendió la radio y todos nos fuimos cantando y disfrutando mientras hablábamos de como sería el festival. Sería un largo viaje, pero valdría totalmente la pena, estaba segura de eso.

Nos dirigíamos a Chicago para asistir a uno de los festivales de música más popular, este era "Coachella" , el evento sería al lado de la playa "North Avenue Beach" y con el calor que ya estaba comenzando a hacer era genial poder disfrutar del mar y sobre todo poder divertirnos bailando y cantando todo el día, y por supuesto, beber.

Al estar a unas horas de casa decidimos hospedarnos en un hotel cerca de la playa y así también poder disfrutar el fin de semana en esa hermosa ciudad. Además podría estar con mis amigos y sobre todo con Evan.

Después de unas horas desperté y tenía mi cabeza apoyada en el hombro de Evan, quien tenía la vista fija en la ventana y ya se había oscurecido, a mi lado Celeste y Hugo dormían abrazados y Kevin con Daniela iban tarareando una canción entre ellos. Me restregué los ojos y me acomodé en el asiento, Evan se giró hacía mi y acarició mi mejilla para luego besarla.

-Ya estamos por llegar -dijo con una sonrisa-

Por fin -solté un suspiro-

Minutos después ya estábamos en el estacionamiento del hotel y fuimos hasta la recepción con nuestras maletas para que pudieran darnos las llaves de nuestras habitaciones, por supuesto cada pareja tenía la suya para más privacidad. Ya saben.

Nos despedimos de los chicos en el pasillo y luego entramos a la habitación, que no era tan grande pero era justo lo que necesitábamos. La cama matrimonial era enorme y se encontraba al medio con dos mesitas de noche a los lados, en frente de esta había un televisor y al otro lado un gran armario que daba junto con la puerta del baño. Las paredes eran de un color crema y la verdad, era muy acogedora. Desde la ventana se podía observar la enorme playa, que a esta hora solo se veía por el reflejo de la luna.

-Estoy agotada -dije lanzándome en la cama apenas entramos-

Evan rio ante mi acción y se acostó a mi lado para abrazarme por la cintura. -No has hecho nada.

-Claro que sí, estuvimos horas dentro de un auto, eso es mucho -protesté-

-Dormiste la mitad del camino -su mano subía y bajaba por mi estomago formando pequeños círculos-

-Sí, porque estaba cansada.

-¿Y estás muy cansada para esto? -se acercó para luego atrapar mis labios y besarme lentamente-

Mis manos se enrollaron en su cuello atrayéndolo hacia mí -Jamás estaré cansada para esto -sonreí y volví a besarlo mientras me sentaba sobre él-

Aprendiendo a amarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora