31. Miedo

397 47 17
                                              

CAPÍTULO 31.

Su respiración subía y bajaba con tranquilidad, su torso desnudo brillaba por los rayos de sol que entraban por la ventana y su cabello se encontraba desordenado y más rubio que nunca.

Y juro que no había visto nada más perfecto.

Evan Miller era todo lo que está bien en esta vida, y estaba aquí, durmiendo junto a mí. No podía sentirme mejor. Creo que soy la chica más afortunada del mundo.

No me resistí más y me acerqué para besarlo con ternura, él al sentir el contacto de mis labios abrió sus ojos con lentitud y una sonrisa se asomó en su boca.

-Buenos días bella -me dio un beso corto-

-Buenos días, dormilón -le sonreí-

-¿Cuánto llevas observándome? -entrecerró los ojos-

-Lo suficiente -reí sin culpa-

Él me tomó por los hombros para acercarme a su pecho y abrazarme, su aroma invadió mis fosas nasales y cerré los ojos para disfrutar de su calidez. La sensación era tan agradable.

-Hace poco me llamó Christian, el organizador de los eventos, me dijo que hoy habría un show importante y que debía asistir -le conté aún abrazada a él-

-Lo harás increíble, deleitas a todos con tu belleza -beso mi frente-

Reí ante su halago - ¿Me acompañarás?

-No puedo princesa -dijo con tristeza- Tengo un partido hoy, por la Universidad.

-Oh, está bien, no te preocupes -le di una sonrisa-

Nos mantuvimos unos minutos más en esa posición, no tenía ni la más mínima gana de levantarme, por mi hubiese estado toda la tarde así, disfrutando de él, sintiéndome protegida en sus brazos.

(...)

-Suerte bella – se acercó y beso mis labios con intensidad-

-También para ti -le di un abrazo y salí de su auto- Adiós.

Evan me había venido a dejar al evento antes de irse al partido de fútbol, me hubiera encantado ir junto a él y verlo jugar, pero debía cumplir con mi trabajo.

Entré al enorme edificio y pude observar a los trabajadores y a las modelos ir de un lado a otro, ya sea probando el vestuario, maquillándose o arreglando últimos detalles. Era un caos total, y todos se veían nerviosos.

Fui hasta mi puesto y una chica me entregó una bata rosa para deshacerme de mi ropa. Una vez lista me llevó hasta los tocadores y comenzó a arreglar mi cabello mientras otra chica hacía mi maquillaje. Me quedé realmente satisfecha con el resultado, ellas hacían un trabajo genial. Me observé al espejo por última vez y lucía como toda una estrella de cine.

Christian entró a la sala junto a otra coordinadora para ver si todo estaba en orden, y cuando ya todas estábamos listas nos llevaron hasta detrás de escenario y así poder finalmente comenzar el espectáculo. Mientras la presentadora hablaba y daba la bienvenida al público, las modelos nos estábamos vistiendo con los respectivos atuendos, yo tenía mi propio perchero con todos los conjuntos que usaría a lo largo de la noche.

Al estar a punto de salir a la pasarela, las manos comenzaron a sudarme y los nervios se apoderaron de mí, tenía un nudo en el estómago y la sensación de que algo malo podría suceder. Intenté respirar hondo y tranquilizarme.

¿Por qué algo saldría mal? No tenía de que preocuparme. Descarté cualquier tipo de pensamiento negativo y salí junto el resto de las modelos, sintiéndome empoderada con cada paso que daba y dando lo mejor de mí.

Aprendiendo a amarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora