30. Confesiones

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Nota: Como se han dado cuenta, he cambiado muchas veces la portada u.u y a veces me dicen que les gusta o que preferían la anterior, así que les dejo en la imagen con algunas portadas y díganme cual prefieren! <3 La que tenga mayor votos será la portada. 

Pd: ¡Ya llegamos a las 10k de lecturas! No puedo estar más feliz y agradecida. 

CAPÍTULO 30.

¿Cómo es posible que Evan sea tan malditamente sensual? Por fuera se ve como todo un chico inocente que no mataría ni una mosca, pero en la cama... es una bestia.

Y la verdad, no me quejo. Lo estoy disfrutando bastante.

Haber descubierto esta faceta de él es lo mejor que me pudo pasar en la vida.

Después del polvo rápido que tuvimos en la sala de strippers nos fuimos del club, mis piernas aún temblaban y la sonrisa no me la quitaba nadie del rostro.

-Estoy solo en casa... ¿Quieres ir?

Me muero por ir.

-Creo que mi respuesta es muy obvia -reí-

Evan me miró con picardía -Bien.

Una vez en su casa no nos pudimos resistir, a pesar de haberlo hecho hace solo algunos minutos, nuestras ganas solo iban aumentando cada vez más. Era imposible pararlas.

-¿Ya te dije que estás muy sexy hoy? -preguntó Evan mientras me tomaba de la cintura para acercarme a él-

Sentir su respiración junto a la mía y tenerlo frente a mi era lo único que necesitaba para caer rendida ante él.

-Mírate a ti, estás de escándalo.

Dicho esto, junto sus labios con los míos. Se sentían tan ardientes y suaves... podría volverme adicta.

Su lengua atacó contra la mía, jale de su cabello con desesperación y el gruñó, necesitaba sentirlo más cerca, esto no era suficiente.

Me tomó por las piernas para luego apoyarme sobre la mesa, estábamos tan calientes que ni siquiera habíamos podido llegar a su cuarto.

Lo siento madre de Evan por tirar con su hijo en el comedor.

La verdad, no lo sentía.

Abrió mis piernas para meterse entremedio, dejando alrededor mío su cadera. Sus manos apretaron con fuerza mi cuerpo acariciándome desde la espalda hasta el trasero. Con la otra mano comenzó a subirme el vestido y a correr mi braga para luego ingresar con fuerza por mi humedad.

La intensidad y la pasión se apoderaron del lugar en donde solo nuestros gemidos se hacían participes. Evan sabía exactamente como hacerme explotar y llegar al clímax, con él todos mis sentidos estaban a flote.

Y se sentía de puta madre.

(...)

Mojé un poco mi rostro para quitar el sudor y luego lavé mis dientes, me miré por última vez en el espejo y cuando estaba por salir un fuerte trueno retumbó fuertemente por todo el lugar.

Mierda, les tengo terror.

Podré ser muy valiente, pero desde pequeña siempre me han asustado los truenos. Recuerdo que cada vez que había me iba a acostar con mis padres a su cama.

Pude escuchar otro y me estremecí, en cualquier momento veía que estos estallaban en la casa. Era difícil que ocurriera, pero no imposible. Salí rápidamente del baño y Evan estaba acostado y con sus ojos cerrados, trasmitía mucha tranquilidad.

Aprendiendo a amarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora