28. Esposas

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CAPÍTULO 28.

CAPÍTULO 28.

Estaba demasiado furiosa por el encuentro con Evan y Sam, no la conocía para nada, pero sus intenciones con Evan eran más que obvias y eso no me agradaba.

Ya había pasado un día y seguía sintiendo la sangre hervir dentro de mí, pensaba en su perfecto cabello rojizo y la forma en que Evan la miraba. La fruta que tenía en mi mano para comer explotó de tanta fuerza que hice.

Debo controlarme.

Desde que había aceptado mis sentimientos por Evan, todo mi interior se había descontrolado. Tenía un cúmulo de emociones y sensaciones distintas que estaba experimentado.

Ahora que no estaba trabajando tenía mucho tiempo libre así que aproveche de estudiar un poco para los exámenes de admisión para la universidad. Faltaba tan poco y los nervios ya me estaban carcomiendo.

Estaba terminando un ensayo cuando mi celular comenzó a vibrar, era una llamada entrante de Evan. Puse los ojos en blanco y corté, estaba enfadada con él así que no pensaba contestarle.

Pero a los segundos volvió a llamar.

Que insistente andas Evan.

Volví a cortar.

Esta vez no devolvió la llamada, pero si me envió un mensaje.

"Estoy afuera".

¡¿Qué?! ¿Qué hace aquí?

Me levanté rápidamente de mi escritorio y fui hasta la puerta para comprobarlo, y efectivamente, ahí estaba. Mis ojos se abrieron como plato al ver lo que traía puesto, era un traje negro, acompañado de una camiseta blanca y corbata.

¿Por qué estará vestido así?

Tragué saliva y casi me trapico. Dios, es que se veía realmente sexy. Incluso olvide por unos segundos que estaba enfadada con él.

-¿Qué haces aquí? -pregunté después de salir de mi trance-

-Se supone que somos amigos, ¿No?, los amigos no deberían discutir por idioteces -entró como Pedro por su casa y quedó frente a mí.

-¿Idioteces? Para mi no lo fue -me crucé de brazos-

-¿Acaso estás celosa de Sam? -preguntó burlesco-

¡¿Qué?! ¿Yo celosa? Jamás.

Reí ante su insinuación -Estás loco Evan, ya quisieras.

-¿Entonces?, ¿Cuál es el drama?

Me quedé en silencio. La verdad no lo sabía, a lo mejor si tenía razón y estaba celosa.

Que idiota me siento.

Aunque nunca lo admitiría.

-Olvídalo Evan, ya no viene al caso.

Me giré para ir a la cocina, pero él me detuvo tomándome del brazo y haciéndome voltear, quedando nuestros rostros a centímetros. Mi respiración comenzó a acelerarse cuando sus ojos observaron detalladamente mi rostro.

-Solo quiero saber que es lo que te molesta -me sonrió inocente-

-No quiero que ella te guste -dije rendida, admitiendo entre dientes-

Evan soltó una risa -¿Por qué haría eso?

-No lo sé, tú dime. ¿Por qué lo harías? -levanté mis cejas, desafiante-

Comenzó a acercarse a mi lentamente mientras yo retrocedía -Ella no me interesa en lo más mínimo en ese sentido Amanda, solo somos amigos -mi espalda toco la pared y el apoyo su mano sobre esta, justo al lado de mi cabeza- Pensé que era obvio.

Aprendiendo a amarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora