(Maratón compensatorio por haber estado un mes sin actualizar. Gracias por la espera)

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- ¿¡Vamos a bailar!?- me preguntó Brad alzando la voz para que lo oyera sobre la música.

Hacía más de una hora que los dos no habíamos sentado a un lado de las gradas y habíamos comenzado a hablar para conocernos. Había sido una conversación bastante productiva y graciosa. Y aunque Brad cambiaba de tema cada vez que yo pretendía profundizar en alguna de sus simples respuestas, al final logré conocerlo mejor. Igual que él hizo conmigo.

- De acuerdo- le respondí sin pensármelo dos veces. No sabía si era por las dos cervezas que ya se encontraban en mi organismo o por qué era mi cumpleaños, pero de repente, me habían entrado unas ganas de bailar enormes. Y además, estaba sonando una canción que me gustaba.

Antes de que Brad pudiera decir algo más, cogí su muñeca y lo arrastré prácticamente hasta la pista. Cuando ya nos habíamos situado bajo las diversas luces de neón, di una vuelta sobre mí misma, haciendo que los bordes del vestido amarillo se elevaran levemente en el aire. Brad me observó con una sonrisa de lado.

- ¿Qué?- le pregunté sonriendo tímidamente. Brad parpadeó como si mi voz le hubiera hecho salir de algún trance y luego negó con la cabeza.

- Nada- respondió, todavía sin quitar su sonrisa de chico malo. De repente, la movida música de los años cincuenta dejó de sonar y unos golpecitos sonaron por los altavoces del recinto, haciendo que todos miráramos hacia el chico que, subido a un pequeño escenario, se encargaba de la música.

- Venga, chicos. Coged a vuestra pareja y sacadla a bailar porque ahora Dj. M os pondrá una canción lenta- una voz soberbia y áspera anunció por los altavoces. Brad rió negando con la cabeza al oír el patético nombre que había usado ese chico y luego me miró con una ceja alzada.

- ¿Lo intentamos?- propuso tirando de mi mano para acercar su cuerpo al mío. Su pecho chocó contra el mío y no pude evitar mirara hacia arriba.

- N-no creo que sea buena idea...- le respondí esquivando su mirada. Me sentía incómoda. Una cosa era bailar una rápida y movida canción. Cada uno tenía su espacio y podías bailarla con quién fuera. Pero bailar una canción lenta y sensual, tan cerca él uno del otro, no me parecía bien. Para mí eso era muy íntimo y por alguna razón, tenía la sensación de que si lo hacía, estaría engañando a Harry.

- Oh, venga. Tú querías bailar, ¿no?- me preguntó Brad antes de que una lenta melodía comenzara a sonar.

- Sí, pero no de esta mane...-

- Tonterías- me interrumpió negando con la cabeza. Sin dejarme decir nada más, cogió mis dos brazos y los envolvió alrededor de su cuello. Sus manos bajaron hasta mi cintura y me acercó más a él. Yo me encontraba mirando hacía un lado avergonzada ya que sabía que si giraba un poco mi rostro, nuestras narices se rozarían. Y eso no era bueno, para nada bueno- No quiero hablar con tu oreja, nena- me susurró divertido mientras ambos comenzábamos a movernos al ritmo de música. Tragué duro y luego de inspirar hondo discretamente, tuve el valor de girar mi rostro y conectar sus ojos con los míos- Así está mejor- mencionó con una sonrisa de lado. Sonreí falsamente y desvíe de nuevo la mirada.

¿Por qué sentía que estaba engañando a Harry? ¿Por qué me sentía tan sucia? No estaba haciendo nada malo.

- ¿Sabes? Nunca he bailado una canción lenta con una chica- comentó Brad casualmente.

- Me alegra ser tu primera vez- le respondí mirando como los otros adolescentes nos observaban con una pizca de incredulidad. Sentí el pecho de Brad vibrar a causa de la risa que había comenzado a escapar de sus labios y fue entonces cuando me di cuenta de lo que había dicho. Me aparté de golpe de él y lo miré completamente avergonzada.

Mi príncipe azul |H.S|¡Lee esta historia GRATIS!