23| Milagro.

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Cap. 23| Milagro.

POV: Alma.

Estos días han sido algo duros para Abraham, mucho más que un paciente perdió a un amigo.

Sigue siendo el mismo, sólo que en ocasiones se queda pensativo y es dándole mente a lo de Fyll.

Cuando me contó todo el proceso que pasó con él lloré, porque tan sólo con escucharlo sentí un gran dolor por todo lo que sufrió ese chico y porque también se me partió el corazón al verlo llorar con tanto sentimiento.

Abraham no es psicólogo sólo por serlo, lo es por pasión, por amor a lo que se dedica. No cualquier psicólogo abre su corazón a un paciente, otros simplemente quieren establecer confianza porque así lo dicta la profesión. Otros te sacan más de mil sonrisas, otros te hacen olvidar que hablas con tu psicólogo para en su lugar ver que hablas con un amigo, otros sin importar que no sea hora de sesión están para ti, para escucharte, para reír, o simplemente para sentarse en un parque a hablar de todo y nada, así es Abraham.

Aunque claro, en ocasiones lo confianzudo se le va de las manos.

Lo bueno es que luego sabe manejarlo.

Ama tanto su profesión que el tatuaje que lleva es el símbolo de la psicología.

No tengo conocimiento de las situaciones de sus demás pacientes, claramente porque son cosas privadas.

Pero yo sí puedo dar testimonio de que Abraham realmente nació para esa profesión, llega al corazón de cualquiera, se los digo porque yo no era un blanco fácil.

Aunque también creo que ayudó habernos conocido antes, la atracción que tuvimos hacía que quisiera acercarme más a él y que él en ocasiones se le olvidara que debía ser profesional y me decía uno que otro piropo el muy coqueto.

El caso es que sabe hacer su trabajo, forma lazos con sus pacientes. Está presto a ayudarlos, sabe mantener el equilibrio entre el trabajo y lo personal, lo cual me gusta mucho.

No sé como lo hace pero sabe como manejar las cosas y que todo esté en orden. Y repito: me agrada mucho.

Hace unos días estaba haciendo yoga en el living de su casa, ya que antes de ir al parque pasé a verlo, pero me retuvo y dijo que me quedara más tiempo con él.

El caso es que decidí hacer yoga en su living ya que es bastante amplio.

Estaba tan concentrada en lo que hacía que no me di cuenta cuando se se acercó a mí para darme una nalgada, la cual no fue ligera.

Mientras yo le reprendia embramecida, él se reía, lo cual me hacía enojar más. Pero cuando me agarró de la cintura, me puso de espaldas a mi mat de yoga y se posicionó sobre mí, mi enojo bajó unas cuantas barras.

Me retorcí para que me dejara ir. Haciendo como que no quería la cosa.

No pude resistirme mucho a sus persuaciones y más cuando me miraba de esa forma tan ardiente con sus ojos azules, así que lo dejé besarme.

Bueno, eso hizo que termináramos cogiendo sobre mi mat de yoga en diferentes posiciones, el caso es que al final terminé haciendo yoga, pero con su ayuda.

En esa ocasión no me quejé de las nalgadas.

Cosas que pasan. Cosas ricas. Cosas buenas.

También entendí la intención del porqué quería que me quedara. Verme hacer yoga tal parece que lo emociona.

Creo que me está volviendo bipolar, y yo pensando que la quitaba. Seguiré intentando a ver que tal.

En estos momentos me encuentro barriendo la cocina de mi casa al ritmo de la música que suena a través de mi celular. Estuviera escuchándola a través de mis auriculares, pero se han roto.

De su psicólogo a su novio © [#2] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora