Al día siguiente por la tarde, cuando era la hora de la siesta, Eliana estaba mirando el armario para elegir qué vestido se ponía, y eligió uno de color azul oscuro muy elegante, todo lo contrario a lo que Kinor le había pedido, pero extrañaba aunque fuera una noche ir bien vestida. Se soltó el pelo sin ningún adorno sobre él y en la cara solo se echó lo que era el maquillaje en la cara, nada de brillo en los labios ni sombras en los ojos. Después de prepararse, salió de su cuarto en busca de un perfume al baño y se topó con Clara que se detuvo para mirarla de la cabeza a los pies aportando su opinión en alto.

-Me gusta, pero a Kinor lo dudo.-dijo Clara-

Ignoró aquel comentario y entró al baño cerrando la puerta. Se puso frente al espejo de medio cuerpo con forma redonda y el marco blanco y allí no sabía si ponerse el perfume o no ponérselo por el temor a estar demasiado arreglada, aunque cogió el frasco y cuando iba a darle al pulverizador, se echó atrás una vez más. Para bajar las escaleras, se tuvo que cruzar otra vez con Clara, que olfateó muy profundamente a su hermana y al pasar por su lado añadió:

-Sabía que no serías capaz de ponerte el perfume.

Eliana se detuvo y miró a su hermana desafiante y luego bajó las escaleras para buscar a su padre e irse a Berlín. Al verla sus padres un poco más arreglada se les quitó un poco más de tensión de encima porque pensaron que la relación iba mejorando y lo cierto esque iba empeorando. Padre e hija salieron de casa, montaron al coche y como siempre partieron a la ciudad cada uno con planes diferentes. En la puerta de la barbería ya esperaba Kinor bien elegante y al verla bajar le dieron ganas de romperle el vestido y mancharlo con el maquillaje de su cara, pero pensó que era demasiado cruel y encima su padre estaba delante.

-Qué guapa....-dijo Kinor con una sonrisa hipócrita-

Eden al bajar del coche miró los ojos del hombre que estaba con su hija y observó todos y cada uno de sus gestos llegando a la conclusión de que algo no iba bien.

-Eliana, quiero que vuelvas tal y como te has ido. Cero manchas, ¿de acuerdo?.-le dijo a su hija en modo de advertencia para Kinor-

-Sí padre, no te preocupes.

Pero a Kinor eso le dio igual, si se le antojaba mancharle el vestido se lo iba a manchar. Eden no se despidió de él, solo de Eliana, y al meterse dentro, la pareja iba caminando rumbo a la fuente donde esperaba el otro compañero que se iba.

-¿Qué te dije?.-preguntó él-

-Lo hice porque mis padres sospechan de lo que me haces.

-Como si fuera tan malo...Además eres una mujer, te mereces este trato.

Eliana prefirió callarse antes de que se llevara otro golpe más. Mientras caminaban por la calle en silencio, pasaron por el buzón donde Nevin solía estar todas las mañanas y todas las tardes a la misma hora, pero allí no había nadie, solo el buzón vacío de cartas. Ella observó el buzón un poco preocupada, cuando no estaba era porque le había pasado algo, como aquella vez que se fisuró los nudillos y no pudo trabajar durante un tiempo. Llegaron a la fuente donde sentado esperaba David, un tipo alto con el pelo negro y ojos verdes que llevaba una boina negra, una camisa blanca con un chaleco marrón y unos pantalones negros también, muy perfumado y bien peinado, ya que tenía una buena capa de pelo. Cuando Eliana vio su aspecto de imbécil, creído y engreído pensó que sería igual que Kinor, asíque prefirió mantener distancias.

Los tres caminaron hasta el coche azulado de Kinor, y al irse a poner Eliana de copiloto, su novio la mandó al asiento trasero, le dijo que los amigos eran lo primero y como no, obedeció. Tras una media hora de trayecto, fueron a un club nocturno de música con ritmo para bailar y tomar unas copas. El letrero brillaba y mucha gente bien arreglada iba pasando en grupos, otros solos, con parejas...Entraron los tres y el local estaba lleno, había mucha gente dentro. Se pusieron en un sitio fijo y Kinor fue a pedir unas bebidas para los tres quedándose a solas David y Eliana para conocerse más.

Los barracones de Auschwitz (Editorial Dreamers) ¡Lee esta historia GRATIS!