Capitulo trece - No te atrevas a insultarlo

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Un gran peso impidió que me levante de la cama, Luke tenía su barbilla apoyada en mi hombro y su brazo enredado en mi cintura. Me dí vuelta con mucho cuidado de no despertarlo y me quedé frente a él, pasé mi brazo por su cintura y observé cada una de sus facciones, sus labios se encontraban entre abiertos, sus ojos estaban cerrados haciendo notar sus largas pestañas. Sonreí y besé su frente, él se removió en la cama pero no se despertó, acaricié con mis nudillos su mejilla, besé sus mejillas, luego su frente nuevamente, la punta de su nariz y deposité un suave beso en sus labios, y me aparté un poco para dejarlo descansar.

—Joder, no dejes de hacer eso —su voz salió más ronca que de costumbre, aún seguía con sus ojos cerrados. Reí y volví a besarlo.

—Buenos días —dije al cabo de unos instantes besándolo.

—¿Qué hora es? —preguntó abriendo sus ojos.

—me estiré a buscar mi celular, lo desbloqueé y me fijé la hora— uhm, 09:23 de la mañana —hice un mohín.

—Joder, es domingo hoy —se acostó boca abajo con su cara en la almohada.

—hice cara de sorpresa y reí— ¿en serio? Creí que era no sé, lunes —me encojo de hombros riendo.

—Idiota —dijo riendo, su voz aún estaba ronca.

—¿No era preciosa? —hice un mohín.

—No —negó riendo.

—Vale, suéltame ahora —dije corriendo su brazo de mí, él me miró con su seño fruncido— iré a buscar algo para desayunar, ¿qué quieres?

—Lo que tu desayunes —dijo tomando el control de la televisión.

—En realidad, no desayuno —me encojo de hombros.

—¿Por qué no desayunas?

—Porque uhm, no me gusta, no hagas ruido por favor que Ashton duerme en la habitación de enfrente —él asintió yo me giré sobre mis talones y salí de la habitación cerrando la puerta.

Bajé rápidamente las escaleras y me dirigí a la cocina.

Puse agua a calentar, busqué el banquito, me subí y abrí la puerta de la alacena, saqué dos paquetes de galletitas con chispas de chocolate y el pequeño frasco de nutella. Bajé del banco y apagué el agua, busqué el café, cargué tres cucharadas pequeñas y las vertí en la taza, lo mismo hice en otra taza, le eché el agua, lo revolví y ¡wala! Café espumante, cogí la bandeja de arriba del refrigerador, puse todo arriba de la misma y salí de la cocina.

—¿Por qué tienes dos tazas de café? —preguntó Ashton saliendo de su habitación.

Mierda.

—Ambas son para mí, quiero mantenerme despierta —le sonreí. —Y no tengo porque explicarte nada, aún sigo enfadada, pude haber muerto ¿sabes?

—él tragó saliva— lo siento Alice, te lo he dicho miles de veces —negué rápidamente.

—Un día me dices que nunca me dejarás que nada malo me pase y al otro tu eres el causante de la herida, ¿sabes qué Ashton? —pregunté retóricamente— iré a mi habitación, el café se enfriará y sabes que no me gusta el café frío —él asintió y se giró sobre sus talones para bajar la escalera. Entré rápidamente a mi habitación, dejé la bandeja sobre la mesa de luz y cerré la puerta con llaves. —Supongo que te gusta la nutella, ¿no? —pregunté sentándome junto a Luke. Él asintió y cogió su taza y bebió un sorbo, sacó su lengua afuera y reí— está caliente, olvidé mencionarlo —reí y él me enseñó su dedo corazón.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!