2 Nuevos Comienzos

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El motor del auto fue apagado justo frente a la casa de sus tíos. Kara miraba por la ventanilla aquella construcción, la cual era exactamente igual que todas las demás de aquel pueblo; de un aspecto antiguo, ladrillo visto, columnas, balcones y enredaderas trepando a sus costados, pero probablemente con las más novedosas tecnologías dentro.

Todo Chapel Hill tenía ese aspecto, desde las personas que lo habitaban hasta sus edificios, Kara se atrevía a penar que hasta las plantas eran monótonas y aburridas allí. En Danville, por otro lado, todo era diferente, jamás encontrarías dos casas exactamente iguales en la ciudad, la gente era agradable y cálida, aquí todo era frío y aburrido.

Francis fue el primero en bajar del auto, sacándola de su pequeño trance haciando que baje junto a él. Un inconsciente suspiro salió de los labios de Kara cuando se acercaba a la puerta principal de la casa, mientras su padrastro bajaba sus maletas del baúl.

De repente la puerta fue abierta repentinamente, dejando ver detrás de ella a su tía Celia con una sonrisa de oreja a oreja, Celia siempre había comportándose con Kara de manera exelente, era una mujer muy activa y extrovertida, siempre lucia muy elegante y coqueta, aunque era la mujer más chusma que Kara hubiese conocido en su vida. Celia tenía unos cuarenta y seis años, que no aparentaba para nada; era delgada y alta, de piel clara y con pocas arrugas, siempre vestía vestidos o polleras formales, tenía ojos celeste cielo y cabellos largos y morochos, una sonrisa perfecta y blanca, definitivamente aquella mujer no parecía tener cuarenta y seis años físicamente, mucho menos mental, ya que tenía la mentalidad de una adolescente en sus quince años.

- ¡Kara! ¡Hasta que al fin llegas, querida! ¿Cómo estuvo el viaje? Dudo que hayas conversado mucho con el ogro de tu padre.- Exclamó la mujer caminando hacia Kara moviendo sus caderas exageradamente.

Oh, otra cosa sobre tía Celia; en casa Kara llamaba a Francis por su nombre, si bien ella llevaba su apellido y aquel hombre llegó a su vida cuando apenas tenía tres años, nunca le dijo papá, no porque esperaba al suyo, sino por el simple hecho de que no se acostumbró a esto. Pero tía Celia si lo hacía, múltiples veces.

- Hola tía...- Saludó la muchacha de ojos miel, algo apenada cuando su tía pellizcó sus mejillas cariñosamente.

- ¡Ay, querida! Vas a tener que pasarte por la peluquería, tu cabello está reseco...

Si, tía Celia era peluquera, eso explica muchas cosas.

- Buenas tardes, Celia, tan elegante como siempre...¿Mi hermano?- Preguntó Francis cargado con las maletas uniéndose a la conversación.

- En la cocina, cocinando por supuesto. Estas más delgado ¿O es ilusión mía?

- Eh...ilusión tuya.

A Francis no le gustaba tener conversaciones muy largas con tía Celia, el era un tipo muy reservado y tímido como para someterse a las preguntas de ella.

NIGHTMARES: Pesadillas de LavaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora