Capítulo 1.

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Todo empezó cuando Peeta me dijo si quería ser su novia. Ya lo encontraba un poco anticuado, pero acepté de todos modos. Así que Peeta y yo estábamos juntos.

Nunca peleábamos, lo cual ya era de por si raro. Pero lo más bueno de todo, es que estaba superando lo del veneno de la rastrevíspula. Algunos recuerdos seguían apareciendo en su mente de manera permanente. Muchas veces se había despertado en la cama gritando los nombres de su familia, de sus amigos, el mío. Y justo luego de eso, pude ver el mismo tono en sus ojos. El mismo tono de azul que había visto hace un año. En el distrito 13. Cuando quiso ahorcarme. Le sostenía las manos y lo obligaba a calmarse. El solo preguntaba: «Me amas. ¿Real o no real?» rápidamente yo respondía: «Real, Peeta. Es real». Sin dudarlo. Nuestra confianza iba creciendo de a poco otra vez. Y cada vez tenía menos miedo de perderse asimismo.

Solo una noche, hace cinco meses, había vuelto a tenerme miedo. Sus ojos no parecían reconocerme. Dijo: «Dime quien eres». Lo miré confusa un momento y luego dije: «Soy Katniss Everdeen. Tengo dieciocho años. Vivo en el distrito 12. Estamos Juntos Peeta. A veces no me recuerdas porque el Capitolio inyectó veneno de rastrevíspula en tu sangre junto a mis recuerdos.»

Esta noche. No nos podíamos dormir. Peeta se quedaba conmigo cada noche. A pesar de que no vivíamos juntos. Él tenía su casa enfrente mío, en la Aldea De Los Vencedores. Muy pocas veces iba allí. No era tan necesario ahora, ya que lo necesitaba más que nunca. Como mi madre y Gale me habían abandonado y mi hermanita Prim había muerto, el aceptó quedarse sin dudarlo. Era lo que más me gustaba de él: era sincero al decir lo que sentía. Y llenaba el vacío que nuestros amigos habían dejado.

-Peeta, ¿que crees que habría pasado si no le hubiera disparado a Coin? -le pregunté entre sus brazos. Estaba de espaldas a mi.

Suspiró.

-No lo sé Katniss. Se que te habría matado luego de que asesinaras a Snow. Prefiero no pensar en eso.

-Ok.

Luego me giró y me dio un tierno beso en la nariz.

-Duerme.

Y lo hice. Pero primero me quedé despierta para escuchar los latidos de su corazón calmarse.

Me desperté y enseguida me Asusté. Peeta no estaba a mi lado. Me había vuelto muy paranoica luego de Los Juegos, pero ser precavida no estaba de más. Me puse mi ropa de caza y justo cuando iba a abrir la puerta y correr a la cocina me encontré con Peeta. Sin pensarlo dos veces lo abracé fuerte. Llevaba una bandeja con comida y supe que estuvo preparando el desayuno.

-Me asustaste. Pensé que te habías ido.

Tenía una cara de preocupación.

-Lo siento Katniss. No fue mi intención. Pero no te dejaré. Lo sabes.

Asentí despacio.

-¿Comemos? -dijo con una sonrisa para cambiar de tema.

Estaba en la estación de trenes del distrito 12. Hoy vendría Gale a visitar a su familia, y como Hazele no puede venir por trabajo, me pidió que lo haga. No es que Gale no supiera donde estaba su casa, solo quería hablar con él. Y su madre lo sabía.

Hoy, además de Gale, llegaban personas de todos los distritos y del Capitolio. Personas que vivían aquí antes. Luego del bombardeo tuvimos que reconstruir las casas que habían sido dañadas. Las personas que vivían allí antes estaban en el Capitolio, siendo hospedados hasta nuevo aviso. Pero luego de un año, pueden volver.

Faltaba media hora para que el tren de mi amigo llegara, quise venir antes, así pensaría que decirle sin la distracción de Peeta. Llegó un tren a la estación. Venía del Capitolio. Luego venían del distrito 1, 2, 3. Entre las cosas apareció Mark, un chico de aquí que entregaba las cosas a los distritos de vez en cuando.

Te amo ∞ Katniss [Actualización Muy Lenta]¡Lee esta historia GRATIS!