Exigencia.

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Si hay algo que nunca soportaba era vivir en la dirección a la espera de médicos. Pasaba más tiempo ahí que en clase.

Siempre fui una chica con buenas calificaciones en el colegio, no iba a decir que me encantaba estudiar pero me gustaba mucho aprender y sentir que podía superarme. En esos momentos no me iba para nada bien, me costaba muchísimo retener lo que estudiaba y nunca fui así, al contrario, siempre tuve una capacidad de recordar las cosas de una manera impresionante con tan sólo leerlo una vez. 

Llegaron los médicos y me tomaron la presión.

- La verdad es que tenes la presión muy baja, Julieta. Te queremos pedir por favor que comas algo, de lo contrario, podes sufrir un desmayo o algo parecido.

Como sabían que probablemente no iba a hacerles caso, mi profesora fue a comprarme algo. Y ahí me quedé, comiendo galletas en la dirección cuando tendría que estar en clases.

Estaba por terminar el año escolar y tenía que salvar tres materias porque sino las desaprobaba. Historia, matemática y física (más bien, físico- química pero da igual). Me quedaban tres meses y estaba convencida que iba a aprobar todo.

Sonó el timbre del recreo y salí de mis pensamientos. Fui a buscar a mis amigas hasta que las encontré. Mi mejor amiga se llama Zoe, es la mejor persona que puede existir en el mundo, siento que es mi hermana perdida. A veces puede ser la chica más histérica y orgullosa del planeta pero les aseguro que no hay nadie como ella. Después, mi otra mejor amiga se llama Agostina. Con ella somos demasiado diferentes. Agos es muy extrovertida y sociable, y yo bueno, todo lo contrario. Y con las demás del grupo no me llevo tanto pero igual las quiero, se llaman Sofía, Soledad, Milagros, Carolina y Gisele. 

Zoe, Agostina, Sofía, Soledad, Milagros, Carolina, Gisele y yo parecíamos ese grupo de amigas inseparables que nunca iban a dejar de estar juntas pero uno nunca sabe.

Pasaron las horas restantes y volví a mi casa. Tuve que almorzar y de ahí me dormí una siesta para recuperar energías ya que luego tenía que ir a danzas. Sí, algo nuevo, desde que soy pequeña hago danzas clásicas y contemporáneas en la mejor escuela de la zona donde vivo. Es demasiado exigente y voy durante 4 horas seguidas casi todos los días. 

Me desperté más cansada de lo normal y muy en el fondo sabía que era por lo poco que estaba comiendo y todo lo que le estaba exigiendo a mi cuerpo. No es fácil para una chica de mi edad tener que ir al colegio, volver, dormir menos de dos horas, ir a danzas por 4 horas, volver a mi casa casi a las 11 de la noche, irme a dormir, despertarme a las 6 de la mañana y así sucesivamente. ¿Dónde tenía espacio para el estudio? No lo sé. Y cabe destacar que en danzas también tengo que estudiar porque es un profesorado, es demasiada presión pero bueno, seguramente tenga un mejor futuro o al menos eso espero. 

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