Capitulo doce - Podemos intentarlo

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Sequé mi cuerpo y cubrí mi cabello con el toallón más pequeño.

Agarré la tanga que me dio Clhoe, no no me pondré esto.

—Alice —oí gritar a Clhoe— ponte lo que te dejé por amor de Dios, también te he dejado un corpiño que va con lo de abajo —dijo ella del otro lado.

Bufé, no me queda otra opción.

Me puse la micro bombacha y el sostén que ella dejó para mi, era uno mío que se prendía adelante.

Terminé de ponerme mi ropa interior y salí del baño. Cogí el vestido que había elegido y me lo puse, me paré delante del espejo para ver como me quedaba.

“Debería darte vergüenza salir con algo así, en Clhoe luce lindo, pero ¿en ti? Eres un espanto.”

“Gorda, se te nota toda la panza, mírate.” Sacudí mi cabeza para alejar las voces, no dejaría que mis demonios arruinaran mi noche.

—Te ves hermosa —chilló Clhoe.

—Gracias —le sonreí y me agaché para buscar mis sandalias negras, las encontré y me las calcé. —¿puedes maquillarme solo un poco? —pregunté a Cloy, ella asintió de inmediato y se dirigió al baño.

Al cabo de unos segundos volvió.

—o—

Mi celular vibró en mi mano y lo cogí.

Luke:

Estoy afuera, baja por favor, he venido en auto. —Recibido, 20:59 p.m.

Yo a Luke:

Perfecto! Esperame. —Enviado, 21:00 p.m.

Guardé el celular en el bolcito y bajé rápidamente.

Ashton me detuvo en la puerta.

—¿Dónde vas?

—A cenar con Tom —mentí.

—Joder, mentirosa —exclamó exasperado— si sales con Luke.

—Si ashton, salgo con Luke, no molestes, adiós —abrí la puerta y la cerré de un portazo.

Enderecé mi figura y caminé hacia el auto de Luke, él se bajó, dio la vuelta y abrió la puerta del copiloto.

—Gracias —dije agradeciendo su gesto. Le sonreí.

—Luces hermosa, Alice —dijo él sonriendo.

Lo miré y no se veía nada mal, llevaba una camisa color cielo con finas rayas blancas, un saco negro y un jeans de vestir color azul, con sus zapatillas vans.

Subí al auto y él subió del otro lado.

—En verdad que no sabía como vestir —dije rompiendo el silencio— siento que estoy muy formal.

—Luces perfecta así —dijo él arrancando el coche.

—Y tu no te ves nada mal —reí y bajé un poco el vidrio.

—Gracias, ¿música? —asentí y prendió la radio— mis manos están sudando —dijo riendo.

—Hazme el favor de recordarme que no te tome de la mano —dije riendo y él me imitó.

—¿Pensabas tomarme de la mano? ¿en la primera cita? Eso es apresurado Alice —dijo con una falsa indignación.

—Jodido idiota —reí mirando por la ventana.

—o—

Entramos al restorán, era un lugar agradable, donde la gente podía venir con su familia, y a éstas horas no estaba muy lleno, era algo pintoresco, parecía como un lugar formal, tenía un patio trasero donde se podía comer también.

A punto de caer¡Lee esta historia GRATIS!