19 de abril
      12:34 p.m

Brad.

–Perfecto pues...– dijo Chloe cediéndome una montaña de folios. Me los dejó en las manos y dio un par de palmaditas encima de ellos después.– Este es todo el informe redactado, por si hay alguna duda. Al final van los papeles del alta.

–¿Pero por qué me da todo esto a mí y no a sus padres, por ejemplo?– pregunté llevándome los papeles al pecho para que no se me cayesen.

–Yo que sé. A tí es al que más he visto.– dijo retirándose el medio flequillo que tenía hacia atrás.– Además, sus padres están demasiado preocupados sacando todas sus cosas de los armarios para guardarlas en el coche.

–¿Qué cosas? Si la mayor parte del tiempo que ha estado aquí ha estado dormida.– afirmé elevando una ceja.

–No te ofendas, pero ahora que ya vais a dejar el hospital, nunca me has llegado a caer del todo bien.– dijo Chloe, mirando a su aldrededor para asegurarse de que no viniera nadie.

–Esto es una relación cliente-empleado, o en este caso, visitante de eneferma-enfermera, no te tengo por qué caer bien.– dije ante semejante afirmación.

–Ya, pero hay personas y personas. Y tú no te me haces una persona de fiar.– dijo ella soltando un suspiro acompañado de una sonrisa torcida.– Ah, y esos papeles son completamente innesarios para tí, pero así me deshago yo de ellos.

La miré dubitativo. ¿De qué mierda iba todo esto? Había tenido malas experiencias con empleados, Dios, montones, pero nunca me habían dicho que les caía mal en mis narices. Fruncí el ceño y miré los papeles. Me daban ganas de tirarselos a la cara y que los recogiese gastando su preciado tiempo, pero con un poco de suerte vendría algún dato de información extra acerca de ella para poder llegar a la conclusión de ponerle algún tipo de queja por mal servicio social.

–Gracias por su atención... Supongo.– dije dando un paso hacia atrás para irme. 

–Gracias por marcharos al fin.

Eso había sido realmente extraño. Con la de gente que hay en el paro y que contraten a semejantes personajes de cara al público. La virgen, con ella los pacientes se iban del hospital peor de lo que llegaban. Negué con la cabeza y recoloqué los papeles con la barbilla para que no se calleran al suelo, y así fui andando hasta la habitación de María. 

Hoy, por fin, la daban el alta. La verdad es que lo había pedido ella porque se aburría como una ostra ahí metida sin poder hacer nada de provecho. Aunque a mí no me hacía real gracia que digamos. Estaba muy reciente todo aún, me daba miedo que la pudiera pasar algo por dejar el hospital demasiado pronto -a pesar del pésimo servicio- o, simplemente, que volviese a recordar todo lo olvidado. Sí, en realidad estaba cagado por eso.

Llegué a la habitación y abrí la puerta empujando con la puntera del pie, entré sin saludar y en cuanto pude tiré todos los papeles al sofá que servía de asiento para las visitas. Me sacudí las mangas de la camiseta al soltarlo. Agité mi pelo como si pudiera quitarme así el estrés acumulado y me giré. Eché un rápido vistazo a la habitación, solo quedaban María y Leire. María se peleaba con su cepillo intentando peinarse lo más decentemente posible, y su tía me miró alzando las cejas al ver que por fin había captado su atención.

–¿Dónde te habías metido?– preguntó, y luego dirigió su mirada hacia los diversos folios tirados en el sofá.

–No le caigo muy bien a Chloe y me ha estado metiendo mierda para llevarme.– respondí rascándome la nuca.

Total disaster. /\- SDE3 ~ David (Auryn)¡Lee esta historia GRATIS!