Niall dejó a su madre durmiendo y salió del hospital, contento por despejarse un poco. De pronto, una voz familiar lo llamó.

            – ¿Niall?

            Al girarse, comprobó con placer que era Summer, acercándose a él.

            – ¿Qué estás haciendo aquí? –preguntó él, y la abrazó con fuerza.

            –No sabía nada de ti y me preocupé. Así que he venido a esperarte. ¿Cómo está tu madre?

            Una mezcla de alegría y gratitud envolvió a Niall, que reconoció para sus adentros lo mucho que había deseado verla. No le había hecho nunca tanta ilusión ver a alguien como ver aparecer a Summer entre la niebla en aquel frío día.

            –Está bien, aunque el médico quiere tenerla ingresada una semana más. Dice que van a hacerle más pruebas y que quiere que descanse. Mi madre no ha sido capaz de descansar nunca en su vida, así que compadezco a las pobres enfermeras que intenten mantenerla tumbada en esa cama –contestó él y la besó en la frente–. Me asusté, Georgia.

            –La familia es importante para ti –comprendió ella.

            –Se pondrá bien.

            –Es una buena noticia –comentó ella, observándolo con atención–. ¿Pero por qué pareces tan preocupado?

            –Te lo contaré todo. Primero, necesito alejarme de aquí. Me siento como si hubiera pasado años dentro del hospital, en vez de unas horas –señaló él y miró hacia el aparcamiento, frunciendo el ceño–. ¿Cómo has venido?

            –En taxi –respondió ella, encogiéndose de hombros–. Denise iba a traerme, pero le dije que podía venir sola y que tú me llevarías de vuelta.

            –Y eso haré –afirmó él, tomándola del brazo–. Pero primero vayamos a mi casa. Tenemos que hablar. Necesito con desesperación una cerveza y creo que tú necesitarás un vaso de vino cuando oigas lo que tengo que decirte.

             

             

            No había vino en el mundo capaz de tranquilizar los sentimientos de Summer tras escuchar la noticia bomba.

            – ¿Estás loco? –Le espetó ella, levantándose de un salto del sofá–. En serio, igual deberías hacer que te viera un psiquiatra.

            Niall exhaló y tomó un trago de su cerveza. Summer lo imitó, apurando su copa de chardonnay.

            –No estoy loco. Bueno, un poco igual. Creo que no me estoy explicando bien –admitió él, pasándose la mano por el pelo con nerviosismo.

            –Nada de eso. Has sido muy claro –repuso ella, con los brazos cruzados–. Quieres que finja ser tu novia para que puedas mentirle a tu madre. ¿Es un buen resumen?

            Niall se puso en pie también.

            –Bueno, si lo pones así… Suena…

            – ¿Horrible?

            Él se encogió un poco y se frotó la cara con desesperación. Al verlo, Summer sintió un poco de lástima por él, aunque seguía teniendo ganas de darle una buena patada.

Propuesta Escandalosa (Adaptada) |n.h|¡Lee esta historia GRATIS!