-Mamá el pavo está listo ¿lo saco del horno? -grité a mi madre que se encontraba en el piso de arriba.

-Ya lo saco yo cariño, abre la puerta, acaba de sonar el timbre -gritó mi madre mientras bajaba la escalera a toda prisa e intentaba no caerse de sus elegantes tacones.

-Voy -le grité sonriendo.

Estaba guapísima, mi madre y yo nos parecíamos bastante, pero no cabía la menor duda de que ella era mucho más elegante que yo, a pesar de sus cuarenta y dos años era una mujer muy atractiva.

Pasé varios segundos contemplando lo guapa que estaba y sonriendo muy orgullosa por que esa mujer fuese mi madre.

-Sara abre la puerta -volvió a repetirme mi madre alejándome de mis pensamientos.

-Ya voy mamá.

¿Quién podía ser a estas horas? Tal ves un vecino necesitase algún ingrediente para terminar cualquier plato que estuviese preparando.

Me tiré del vestido hacía abajo, me coloqué bien el pelo y me dirigí a abrir la puerta.

Y allí estaba él, la última noche del año, tan elegante como siempre, con un smokin que parecía haber sido tallado por los mismos dioses.

Me sentía feliz y confundida, muy confundida.

Cerré la puerta y me apoyé contra ella, pellizque todas mis terminaciones nerviosas para comprobar que estaba viva y que no se trataba de un sueño, cuando la piel comenzó a adquirir un color rojizo y noté que no estaba soñando, volví a abrir la puerta.

-Hola -dijo tímido.

-¿Qué haces aquí? -pregunté nerviosa.

¿Pues que iba a hacer? Había venido a verme y además sostenía una botella de champán en las manos, había venido para quedarse.

-¿No te alegras de verme?

¿Qué si me alegraba de verle? Pues claro que lo hacía, había soñado con volver a verlo desde que se había marchado.

Intente buscar algunas palabras adecuadas para contestarle, decirle que si, que simplemente me alegraba de verlo, era algo que no definía muy bien el estado de plenitud en el que me encontraba.

Me acerqué a sus labios, pasé mi mano por su pelo, él me acercó a su cuerpo y comenzamos a besarnos. Nos besábamos como si nos fuese la vida en ello. Saboreaba su boca y disfrutaba de su maravilloso olor. Era tan intenso, con él, en un simple beso podía desatarse tanta pasión. Cuando necesitaba un poco de aire para seguir respirando, me despegué de sus labios.

-Vaya parece que si te alegras de verme -dijo mientras pasaba sus nudillos por mis mejillas.

-Pasa -dije tirando de su brazo- Mamá mira quien está aquí.

Estaba tan feliz, era como una niña pequeña a la que le acababan de dar un juguete nuevo.

-Hola Colton, cuanto me alegro de verte -dijo mi madre mientras le daba un leve beso en la mejilla.

-Yo también me alegro de verla señora Smith.

-Llámame Mary.

-Está bien Mary.

-¿Vas a quedarte a cenar? -pregunté apretando fuerte su mano, no podía creer que estuviese aquí, conmigo.

-Sería un placer.

-Pues no se hable más -dijo mi madre- voy a avisar a los demás comensales -dijo sonriendo y se dirigió al piso de arriba para avisar a mi padre y a mi hermano.

19 YOU & ME (Colton Haynes)¡Lee esta historia GRATIS!