Capítulo 10

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Catelyn era muy amable y agradable, y cocinaba de maravilla. Cuando los chicos entraron, ella les comentó que sus padres estaban en un viaje diplomático, y ella había quedado sola con su ama de llaves, que estaba haciendo las compras.

–¿Y ustedes qué hacían aquí? ¿Están solos? ¿Por qué buscaban comida en mi basurero?–les preguntó ella, después de haber comido la galletas que había preparado.

–Las tabernas que hay de camino estaban abiertas y concurridas. Al ver las luces apagadas de aquí, creímos que no había nadie. Además, siempre tiran mucha comida –le respondió Christopher.

Luz le propinó una patada por debajo de la mesa, indicándole que no debía haber revelado tanto. Lo fulminó con la mirada, pero él ni se inmutó.

–La próxima vez,simplemente toquen a la puerta. Mis padres son generosos. Podríamos inventar un golpe que sea la señal de que son ustedes –sugirió Catelyn.

–Eres muy buena, Cate.Pero ya debemos irnos –Luz se levantó y agarró a Christopher del codo para que la siga.

–Llévenme con ustedes–dijo ella de repente, levantándose–. ¡Por favor! No tengo hermanos, y estoy realmente aburrida aquí. Mis padres no me dejan salir mucho. Quiero conocer el mundo de afuera –imploró Cate.

Chris, sé que quieres que los acompañe. Convence a tu amiga. Déjenme ir con ustedes.

–¿Qué dijiste? –le preguntó Christopher a Cate.

–No dijo nada, ¿qué te pasa? –Luz estaba extrañada.

Te hablé mentalmente, es mi don. Pero no le digas a Luz, no confía en mí.

Christopher lo captó rápido, borrando la expresión de sorpresa.

–Nada, creí oír algo –y luego susurró–: Déjala venir con nosotros. ¿Qué daño puede causar?

–No confío en ella. Además, sólo será una carga –replicó Luz, en el mismo tono.

–Vamos –intentó convencerla–. Si te causa problemas, la podemos dejar atrás. Que venga.

Luego de discutir en susurros, al final Luz accedió, y juntos los tres caminaron hasta el callejón oscuro. Luz ni loca iba a llevarla hasta su casa.


–––––



Derek siguió a Cruz, que había salido por la puerta, pero no la vio. Supuso que había ido al callejón, y tomó esa dirección. Corrió hasta llegar allí, y se encontró con Luz y Christopher, que estaban con una desconocida. Pero no había rastro de Cruz.

–¿Han visto a Cruz pasar por aquí? –les preguntó al acercarse.

–No, pensé que estaba contigo –le respondió Luz.

–¿Ustedes son gemelos?–preguntó la desconocida.

Antes de que Derek pudiera responder, Christopher dijo:

–Sí. Él es mi hermano Derek. Derek, ella es Catelyn.

Derek se dio cuenta de que debían fingir ser hermanos, y siguió con el engaño.

–Encantado de conocerte–le dijo, estrechándole la mano.

–Yo igual –Cate sonrió.

–¿Por qué Cruz no está contigo? –lo interrogó Luz.

–Ella... –pareció dudar–. No lo se, salió corriendo, enojada conmigo. Pensé que había venido hasta aquí.

–¿Y por qué se enojó?–a Luz no la satisfacía la historia–. ¿Qué hiciste, Derek?

–Eso no importará si no la encontramos –interrumpió Christopher, salvando a su amigo.

–Tiene razón, debemos ira buscarla –agregó Catelyn.

Luz lo pensó un rato. Ella siempre tomaba la decisión final. Los chicos casi podían escucharlos engranajes de su cerebro trabajando rápidamente. Después de unos minutos, dijo:

 –Bien, esto es lo quevamos a hacer: Derek, tú y Christopher buscarán en la casa, y si noestá ahí, busquen en toda la zona sur de la ciudad. Catelyn y yobuscaremos por el centro, las tabernas y la feria. El que la encuentra, vuelve al callejón. Buscaremos como mucho durante unas dos horas, y si no la encontramos en ese tiempo, pasaremos por el portal.

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