Flash back de Bennett.

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–¿Crees que le agrade? –le pregunté apretando el volante.

Por su pollo, Bennett –respondió Abby dándome una sonrisa. Estaba completamente nervioso. Muy nervioso...Carajo–. ¡Ey! Tranquilo, campeón, todo va a estar bien. Eso solo una chica...

–No es solo una chica. Es la chica. Dijiste que era linda, ¿no?

–Sí, obvio. La conocimos porque es prima de Josh. Y también va a estar Micaela. Solo no te vayas a enamorar. Todo lo que amas lo destruís, así que trata de no lastimarla, ¿ok? –me dijo seriamente.

–Yo...ok, ok, lo prometo –le aseguré poniendo una mano en mi pecho. Su mirada se tranquilizó y bajamos del auto–. Ey, para Abby –ella giró en mi dirección –, no quiero que ella piense que me gustas vos...Quiero decir vos sos linda, creída, egoísta, estúpida, testaruda, solo te fijas en el rostro de los chicos y por lo tanto te la pasas...

–Mira, pendejo –me interrumpió como siempre –, vos sos igual o peor que yo. Así cerrá el pico, ¿o queres que nombre a toooodas esa zorritas con las que cogiste, en frente de ella? –me dijo desafiante. Se cruzó de brazos.

Constantemente me recordaba a mi hermana. Era un calco...Bueno no físicamente, sino en las actitudes (de chica mala), en las contestaciones (siempre desafiantes), en los gustos por los chicos (puahg), también en esa sonrisa come hombres. A veces me sentía cerca de ella, de mi hermana Gemma, pero luego notaba que su nariz era más pequeña, que el sonido de su risa era totalmente distinto, que el tono celeste de sus ojos no era como el mío o como el de mamá...notaba que Abby estaba viva y Gemma...ya no.  

Sin decirle nada, rodeé el auto y la abracé.

–¿Qué? ¡¿Qué carajo Bennett?! –gritó Abby contra mi pecho, pero luego cedió al abrazo. Ya le había dicho lo que me pasaba cuando teníamos esas peleas y ella, siendo hija única, me entendía. Es por eso aquel día en la tienda de CD's decidimos conocernos y ser mejores amigos. No, nada de romance, nada de enamorarse, solo dos amigos que se entienden y se quieren y, a veces...se pelean.   

–Vamos, ya quiero conocerla  –dije más tranquilo. Ella asintió con la cabeza, nos separamos y entramos a Starbucks. Al entrar el rostro de una hermosa chica llamó mi atención. Abby caminó en dirección de la chica. Otras tres más estaban sentadas a su alrededor, las demás eran lindas pero...ésta chica era completamente hermosa. Por Dios, sus ojos miel eran... ¡woow!   

–Hola, hola, chicas –las saludó a todas con un beso. Ya conocía a Valen, Anto y un poco a Micaela (en realidad, solo porque Abby se la pasaba hablándome de ella y las demás). Pero a la otra chica hermosa, no...  

–Hola –dije haciendo un movimiento con mi mano. Nos sentamos y ellas comenzaron a hacerme toda clase de preguntas. Al terminar de hablar sobre mi vida a Micaela le sonó el celular y tuvo que irse. 

–Lástima que se fue –Abby hizo un puchero–. Quería que conocieras a Tania...

¡Stop, stop, stop, stop, stop, stop!

–Parecía ser una gran chica... –Anto se levantó de la mesa –. Voy por un café. ¿Alguien me acompaña?

–Yop –dijo la hermosa chica.   

–Yo quiero un frapuccino grande y una dona –Abby sacó su billetera rosa y le entregó el dinero a Anto. 

–Yo, quiero una dona...–dije en un tono tímido. La preciosura asintió con la cabeza y se fue (no pude evitar ver su buen trasero). Volviendo a lo importante: –¿Ella era la chica?

–La que se fue.

–Creí que esa era Micaela.

–Espera... ¿qué?

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