Capitulo 18

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Los ojos azules de James se estrellaban con los míos en el reflejo del espejo, su cuerpo detrás de mí, sus labios besando mis hombros desnudos y sus manos deslizando delicadamente el zipper de mi vestido.

Perdida en sus labios abordamos el automóvil que teníamos asignado y no estoy segura de donde me encuentro, solo sé que la habitación parece lujosa con una decoración sobria y la tenue luz amarilla permite que nuestras sombras se fundan de la misma manera que quiero fundir mi cuerpo con él.

Una confesión genuina nos ha empujado a este momento, momento que eriza mi piel con cada uno de sus besos, sus labios hacen un recorrido por cada hueso en mi columna enviando impulsos que ninguno de mis sistemas puede controlar.

Pronto me encuentro jadeando, con la respiración pesada y mis pupilas dilatas, como si desarrollara un nuevo poder que me permite ver todo de una manera distinta.

Cuando el vestido cae perfectamente a mis pies James detuvo su recorrido y me hizo girar hacia él, sus ojos en cada curva de mi cuerpo estremecía con fuerza los músculos en mi vientre.

Presentándome ante el solamente con una panty negra unida a los ligueros de mis medias también negras pude notar como todo su cuerpo se estremeció, sintiéndome la mujer más bella y sensual del mundo, tome un poco el control y me acerque a él.

Su chaqueta yacía en el suelo, así que poco a poco fui desuniendo sus botones, cada centímetro de su piel merecía un beso, en unos minutos James respiraba con pesadez, con su torso desnudo lo empuje a la cama.

No entendía porque siempre mis dedos temblaban cuando me acercaba al cintillo de su pantalón, la anticipación de lo que iba a pasar me ponía nerviosa y sobre todo excitada.

Libere la faja en su cintura y luego deshice el botón en su pantalón de vestir, lentamente lo baje para encontrarme con su erección que estaba por romper la tela de sus bóxer negro.

—me estas matando—susurro con la voz pesada y grave.

Voltee a verlo y batí mis pestañas, delicadamente recorrí con mis uñas su abdomen mientras me inclinaba hacia su maravillosa erección, pase mis dedos por ella haciéndolo estremecer, logrando que un sonoro suspiro se escapara de sus labios.

Cuando su miembro estuvo completamente libre frente a mí no lo dude y pose mis labios en él, el abdomen de James se contrajo y dejo caer su cuerpo completamente a la cama, mientras succionaba su delicioso sabor lo escuchaba respirar con dificultad, en un movimiento muy primitivo me tomo del cabello guiándome en un ritmo que lo hacía respirar cada vez con más fuerza.

Pronto sentí como todo su cuerpo se contrajo, un sonido se escapó de lo profundo de su pecho y en unos segundos el sabor de James bajaba por mi garganta, cuando su respiración busco un camino más normal me tomo del rostro y me empujo a su pecho.

Sus labios desesperados se unieron a mi piel que se erizaba con su contacto, ambos ya ardíamos a la misma temperatura, su boca se unió a la mía pero luego me dejo para poder endurecer mis pezones con su lengua, hizo un trayecto pecaminoso hasta la fina tela de encaje de mis pantis.

—Son muy bonitos—susurro contra ellos, besando luego sobre la tela—lástima que están obstruyendo algo que realmente deseo.

Haciendo un poco de presión en los delicados tirantes estos cedieron a sus dedos y pronto mi zona sensible estaba expuesta a sus fervientes ojos, sus dedos recorrieron con presión las medias sobre mis piernas.

—te ves demasiado sensual—susurro muy cerca de mi piel.

No me dio tiempo ni de responder cuando su lengua ya hacia un recorrido brutal por todo mi ser, mi espalda se arqueaba como respuesta a todas las emociones que se estancaban en esa zona, pronto mi respiración pasó de pesada a jadeante y cuando no pude más me encontraba elevando su nombre al cielo.

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