Las preguntas

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Yo me negué rotundamente, pero las demás insistieron tanto que yo, no tenía nada que hacer.
Finalmente, una voz firme aunque ligeramente quebrada hizo la pregunta

"Espíritu, ¿vas a matar a alguna persona de las que permanecen en esta habitación?"

Estaba demasiado concentrada mirando como se movía el vaso como para fijarme en quién había hecho la pregunta.

"Si."

Sentí que se me cortaba la respiración. Lo único que deseaba en ese momento era irme. Levantarme, correr y dejar atrás aquella odiosa tabla. Sin embargo, los demás querían saber a quién iba a matar aquel ser o lo que fuera aquello que se encontraba en la sala con nosotros. Así que antes de poder quejarme, formularon la peor pregunta que se podría haber hecho.

"¿A quién vas a matar?"

Observaba con pavor como se movía el vaso, maldiciendo el momento en el que decidí unirme a esto.
En el momento en el que vi que el vaso se alejaba de la I me relajé un poco, pero cuando el espíritu terminó de decir el nombre yo seguía en estado de shock.

"Anaís"

Ella siempre fue una de esas chicas que se reían de las cosas buenas y de las malas, pero en esos momentos, por la forma en la que cambió su cara, sé que haría cualquier cosa menos reír.

Todas pensábamos que estábamos "a salvo" por decirlo de alguna manera, pero cuando nos dimos cuenta, el vaso volvió a moverse.

"I"...."N"....."D"....

Ni me molesté en mirar las demás letras. Sólo podía ser yo. Estaba a punto de llorar, pero por algún motivo mi conciencia me lo impedía, era como si llorar por eso fuera demasiado.
Sin saber muy bien cómo, me veo a mí misma haciendo una pregunta que nunca habría querido hacer.

"¿Alguna de nosotras morirá hoy?"

Parece que el vaso va directo al no. Se queda quieto.

"Si."

Sentí escalofríos y era como si me costara dejar de mantener la mirada en un punto fijo. Una de nosotras iba a morir hoy.
Última pregunta

"¿Deberíamos tener miedo?"

Mierda.
Nos quedamos unos segundos esperando a que pase algo. Nada. Espera, el vaso, se está moviendo.

"Si."

Esto ha sido suficiente. Ponemos el dedo en el vaso, marcamos "GOODBYE" y apagamos las tres velas de varios soplidos.

Después de terminar, ninguna de nosotras sabe bien que decir. Intentamos sacar temas de conversación pero todos van a parar a lo mismo: supuestamente una de nosotras iba a ser asesinada por un ser del más allá.

Unas horas después, había ratos en los que me olvidaba por completo de lo que había pasado y de repente, una voz maligna en mi mente me lo recordaba y hacía que dejara de hablar y sintiera otra vez la respiración tras la nuca.

Oh honey, do¡Lee esta historia GRATIS!