Cuando suena la alarma me levanto y me doy cuenta que ayer me quedé dormida en bragas y sin sostén. Era la primera vez que un chico me tocaba, que me hacía sentir todo lo que hace mucho tiempo quería sentir. Estoy un poco sudada y mis sabanas aún huelen a Fred.

Me pongo de pie y me ducho, no quiero quitar por completo el aroma que Fred dejó en mi piel, pero tengo que hacerlo.

Me pongo ropa equis y chequeo mi móvil. Tengo dos mensajes de Fred.

«¿Qué pasó con tu mamá?»

«Lo siento Pau, no quería meterte en problemas»

Decido que lo llamaré más tarde.

Tomo mi mochila y bajo, mi madre me sirve su desayuno especial, tocino y un omelet de champiñones. Sólo hace este desayuno cuando está o muy feliz o muy arrepentida, y no creo que después de lo de ayer esté feliz.

Me siento y como un poco sin dirigirle la palabra, de vez en cuando voltea a ver si estoy comiendo.

Termino y subo a lavarme los dientes y a ponerme perfume.

—Estoy lista—, le digo y se lava las manos, toma las llaves del carro y salimos.

Conduce igual que todos los días, sólo que ésta vez no habla.

Al llegar a la entrada me toma de la mano y me dice:

—Que tengas un buen día cariño.

—Igual tú, mamá.

Salgo y entro a la escuela, no estoy de humor para hablar con nadie.

Llego a mi casillero y lo abro, saco los libros de la primera hora y guardo los demás.

Me quedo ahí con los libros apretados con un brazo, mirando a cualquier punto del casillero gris.

Pronto cumpliré dieciocho años, pronto, podré hacer lo que yo quiera.

Estoy tan sumida en mis pensamientos que cuando me toman del hombro me sobresalto y mis libros caen al suelo.

Me agacho para levantarlos pero Zayn se me adelanta y nos encontramos la mirada en cuclillas.

Pongo mi mano en un libro y Zayn también, volteo a verlo y mira nuestras manos, la quito y me paro.

Zayn junta mis libros y mientras se levanta puedo sentir cómo ve mis piernas.

Me entrega los libros, los tomo y cierro el casillero.

—¿Qué te pasa, estás bien?— Me dice mirándome a los ojos.

—Sí— le respondo mirando al suelo.

—Te ves preocupada, ¿Puedo ayudarte en algo?— De repente su mirada se desvía a mi cuello y recuerdo las marcas que dejó Fred.

Me pongo el cabello, tapándolas y puedo ver decepción en el rostro de Zayn.

—No, estoy bien, gracias— le dije.

Comienzo a caminar y Zayn me sigue.

—Paula, si necesitas hablar con alguien puedes contar conmigo, sólo trato de ayudar— Me sonríe —¿Qué clase tienes ahora?

—Mmm— checo mi horario. —Matemáticas— wow, genial enserio.

—Vamos—. Me dice y me toma de la mano.

Me quedo mirándolo y él la quita rápidamente.

—Lo siento, se me fue, perdón Paula—. Cierra los ojos —de verdad lo siento.

—Está bien— digo y comienzo a caminar dejándolo atrás.

Me alcanza y mira su reloj de mano.

Llegamos al salón y él me deja pasar primero.

Me siento hasta el fondo y recargo mi cabeza sobre las manos.

Zayn vuelve a acercarse hacia mí y me retira el pelo de la cara y el cuello.

Se queda mirando las marcas en mi cuello y volteo a verlo.

—¿Qué haces?— digo y aparto su mano.

—¿Qué haces tú conmigo?

Vuelvo a acomodar mi cabello tapando los chupetones.

—¿Tú, tienes problemas en casa?— me pregunta paciente.

—Siempre los tengo— no quiero ponerme a platicar de mi vida con mi profesor, no le tengo mucha confianza después de que Via dijera que se acuesta con las alumnas.

Y eso es exactamente lo que quiero, quiero tirarme al profesor porque está muy bueno, pero no quiero ser una más en su lista.

No tenía problema en hacerlo con Fred porque él es especial para mí. Un poco.

Pero Malik es mi profesor y eso nunca pasará.

—Eso— pone su dedo en mi cuello, indicando que se refiere a los chupetones —¿Es lo que te preocupa?

—¿Porque tiene qué ser esto?

—¿Te los hicieron a la fuerza?

—¿De qué hablas? Claro que no— digo mirándolo.

—No lo sé, dijiste que tenías problemas en casa—. Traga saliva y me mira.

—No esta clase de problemas... En realidad sí —. Digo y apoyo la cabeza entre mis brazos, acostándome en el escritorio.

—Está bien sólo quería averiguar si te pasaba algo— pone su mano en mi hombro.

En ese momento Via aparece en la puerta y mira a Zayn con una ceja levantada.

—Lo siento profesor, ¿Interrumpo algo?— mira a Zayn.

El aparta la mano y se va a su escritorio.

Via entra y se sienta al lado de mí. No deja de echarle miradas amenazantes a Zayn.

Las chicas comienzan a llegar y la clase comienza, de vez en cuando Zayn me mira.

El hombre de mis sueños- Z.M Romanetti 1 #Wattys2016¡Lee esta historia GRATIS!