Capítulo 5: " Dicen que los milagros existen..."

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"Dicen que los milagros existen..."

-Por favor, sitúense en los asientos 34,35,36,37 y 38 del ala oeste. Gracias- nos decía una azafata que tenía pinta de estar deseando tomarse unas vacaciones definitivas.
Yo, me senté entre Ryan y Oliver. Por desgracia mis padres preferieron dejar a los jóvenes juntos, ¡qué detalle!

- Buenos días señores pasajeros - decía una voz que provenía de un altavoz - les recordamos que deben abrocharse los cinturones de seguridad y no usar ningún aparato electrónico hasta que el avión haya despegado, muchas gracias a todos y disfruten del viaje - dicho esto el avión se puso en marcha.

Sentía como se tambaleaba, por un momento pensé que algo iba mal, pero enseguida despegó y cambié de opinión.

-¿Qué pasa? ¿Te da miedo volar en avión? - dijo Oliver con ese estúpido tono de voz que me pone tan nerviosa.

- No, es mas me da miedo que por tu culpa al avión le pase algo.  Creo que no le agrada nada que estes sentado en él.

- Oh no! No me digas eso - dijo poniendo su mano en el corazón en señal de dolor.

Dicho esto le saque le lengua en señal de burla y me puse los cascos para escuchar música y poder dormir un rato.

                           ***

Entonces escuché que alguien me susurraba algo al oído.

- Dormilona, despierta.

Abrí los ojos poco a poco y me dí cuenta que me encontraba apoyada en el hombro de Oliver.

- ¿Qu--?

- Te quedaste dormida rápidamente y te caiste rendida sobre mi hombro. Parecías tremendamente cansada.

Era cierto, esta semana estuve muy liada con la mudanza y apenas pude descansar lo suficiente.

- Eeh... Sí... bueno...  lo siento, pero estaba muy cansada.

-Tranquila,  no te preocupes,  no pasa nada- me dijo guiñandome un ojo.

- ¡Venga chicos! Coger las maletas que ya hemos llegado.

Nos levantamos de nuestros asientos, cogimos las maletas y salimos fuera del avión. Una vez fuera, nos dirigimos hacía donde nos tenían que venir a recoger nuestros tíos.

-¡Mirar! Ahí está el tio Max.

- Hola chicos, ¿qué tal el viaje? - nos dijo dándonos un beso y un abrazo a cada uno.

- Muy bien, Max - dijo Oliver.

- Muy bien, todo muy tranquilo - dijo mi padre mientras le daba una palmada en la espalda en forma de saludo.

- Bueno chicos, creo que es hora de que vayamos a casa, la comida ya estará lista.

                           ***

- Rose, ya hemos llegado - dijo mi tio Max. 

- Hola a todos, encantada, soy Rose - nos dijo con una voz dulce y encantadora.

-Hola - dijo mamá- esta es mi hija Katherine,  mi hijo Ryan, mi marido William y yo soy Olivia, encantada.

- Bienvenidos, la comida estará lista en 5 min, pueden ir a dejar sus cosas a la habitación de invitados. Oliver les indicará, por favor sentiros como en vuestra casa.

Después Rosa y Max y mis padres fueron a la cocina a preparar todo.

- ¡Uff, enana! ¡¿Cuánto equipaje, para un fin de semana?!

- No te quejes y ayúdame a subirla.

- No me queda otra - dijo a regañadientes para que no pudiera escucharlos.

- Muchísimas gracias por dejarnos quedar a pasar unos días en  vuestra casa. 

- No las des Olivia. Es un placer conoceros. Y sobretodo de conocer a la adorable Katherine.  Oliver no para de hablarme de ella. Dice que es la primera chica que le cuesta conseguir. Al parecer le gusta demasiado, nunca le habia visto a Oliver tan contento por llegar a casa.

- Jajaja,  adolescentes.

Que van a hacer sin el amor ¿verdad? Kate es una buena chica, harían muy buena pareja.

- Ei hermano, dejemos a las mujeres con sus cotilleos y vayamos nosotros a hablar de cosas decentes - dijo Max.

- De acuerdo hermanito.

Max y Wil eran hermosos. Pero de veían muy poco debido a la distancia pero ahora eso está solucionado.

- Will, hacía un tiempo que quería preguntarte algo, pero no veía el momento.

- Sí, dime.

- ¿Qué tal va el tema de Olivia? Me han dicho que no va muy bien.

A mi padre se le cambió la cara radicalmente.

-No hemos vuelto a hablar de ese tema. Es lo mejor para todos.

-¿Cuánto tiempo vais a aguantar con ese peso encima?

-Lo se hermano, pero no puedo decirle a mis hijos que su madre tiene cáncer.

                            ***

-Vuestra habitación está al final del pasillo,  a la derecha. Ryan tu puedes dormir en la mía si quieres. Y así dejamos el cuarto para la princesita - dijo con tono burlón y con una de esas sonrisas tan bonitas pero a la vez tan insoportables.

-Por mi perfecto, así dejo a los dos monos sin cerebro haciendo sus estúpidos experimentos - dije para que supiera que aunque esté en su casa no le pensaba tratar diferente.

- ¡La comida ya está en la mesa! ¡Bajad a comer! - dijo Rose dando un par de voces.

¡Ya vamos!

                             ***

Cuando terminamos de comer, ayudamos a recoger la mesa para que no tuvieran que hacerlo todo Max y Rose.

Cuando terminé subí las escaleras y entré en mi supuesta habitación. Puse algo de música y ne dediqué a sacar mi ropa cuanto antes.

Entonces me sonó el móvil,  era un Whatsapp de Cloe.

- Nena, ¿qué tal todo por Francia? 15:30√√

- Hola mi niña(: Pues muy bien, de momento estamos en casa de Oliver 15:31√√

- Oohh! Ten cuidado que ahora estas en su territorio 15:33√√

- Tranquila que no va a pasar nada, antes de todo eso mi mano acabará en su delicada cara 15:34√√

- Jajaja que genial eres! Bueno reina, me voy que he quedado con Kevin. 15:36√√

- Okeey! Luego te llamo. Teq, un beso 15:39√√

- Perfeect. 15:40√√

Dejé el móvil y me fui a la ducha. Me quede un largo tiempo dentro pensando en todo. Cerré el grifo y salí de la ducha envolviéndome en una toalla. Salí del baño con el pelo mojado.

Creí haber escuchado algo perp no me percaté demasiado. Entonces alguien me tapó la boca con su mano sin que pudiera decir ni una palabra. Me asusté, mi cuerpo estaba paralizado.

¡Será un ladrón! O tal vez ¿alguien a venido a secuestrarme?
Mi corazón estaba a cien. No podía ni pensar en lo que pasaría ahora.

Caminamos lentamente hasta la cama,  no podía hacer nada más. Entonces se acercó a mi y me susurro por detrás al oído.

- Dicen que los milagros existen.

Y sin que pudiera articular nada de mi cuerpo haciéndome caer en ella, me arrastró hasta la cama  y el colchón tocaba mi piel desnuda y sentí como lentamente se acercaba a mi y sentí como sus labios se posaban sobre los mios. Los separó y dijo:

- Tú eres mi milagro Kate,

En los ojos de París¡Lee esta historia GRATIS!