Capítulo 4: Sus ojos

34 1 1

Sueño que vuelo: puedo ver los campos y las ciudades desde lo alto, atravesando las nubes. Sopla el viento, parece como si quisiera decirme algo... -Me despierto de golpe-.

-¿Estás bien?
Creo que aun estoy soñando, pero no es así.

El susurro del viento era su voz mezclándose con mi sueño. Me ha despertado una voz dulce y suave, pero a la vez fuerte y con carácter. -Que si estás bien -Repite al verme desconcertado-.

-Sí, relativamente. ¿Quién eres?

-Alguien -Dice mientras sonríe-.

-No, en serio, dime quién eres, no me suenas de nada...

-Me llamo Celia. -Sonríe-.

-Yo soy Oscar... ¿Cómo narices eres capaz de sonreír en una situación así? Se me escapa una sonrisa.

-Puede que la respuesta sea la misma a la pregunta de por qué estas haciéndolo tú también -Contesta la desconocida-. Permanezco en silencio.
Miro sus ojos. Son muy oscuros, parecen negros... Los ojos verdes y azules están sobrevalorados, siempre lo he pensado y ahora lo puedo confirmar. Puedo perderme en el fondo de esas dos pupilas, abrigadas de un manto azabache sobre nieve pura...
Ella pestañeaba y movía los ojos de un lado a otro de la habitación hasta que se dio cuenta de que yo la estaba mirando, entonces clava su mirada en la mía, permanece en silencio unos minutos y pregunta susurrando: -¿Como piensas sacarnos de aquí?
Sacarnos. Pienso en ella y en . Pero mierda, es verdad, hay mucha más gente y yo... me había perdido ¿En sus ojos? Tienen algo que aún no entiendo. Me pega una patada suave.

-Hey, tierra llamando a Oscar, ¿Hay vida ahí arriba? Sonríe de nuevo.
Lleva razón. . Aquí ahora mismo no hay vida.

El secreto que guardan sus ojos¡Lee esta historia GRATIS!