CAPÍTULO 21 - SOFIA

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    19 de mayo de 2202

_Señorita Melani, debe volver de inmediato a Madrid. Cristian tiene allí un laboratorio lleno de pociones curativas.

    _ ¿Volver a la mansión de entrenamiento? ¿La misma en la cual solo estuvimos media hora? No, no puedo abandonar al equipo.

    _No debes hacerlo.- Todos voltearon al oírme llegar.- Señor Shang, Cristian halló savia de sauce. Por ahora puede retrasar los dolores con ella.

    _Perfecto.- Dijo Shang.- Entonces debemos avanzar.

    _También ha llegado al final de la selva.- Don Shang se paralizó.- Hemos llegado al final de la sala. Como dijo Nereida, no es lo que nos esperábamos. Vengan, es por aquí.

    _Esperen.- Franco dio unos cuantos pasos hasta ponerse al frente de todos.- Olvidan los símbolos tallados en la piedra. Hay que echarle un vistazo.


    Sobre la piedra estaba el dibujo de un cuadrado negro y dentro de él había una letra T blanca.


    _Una letra T dentro de un cuadrado.- Pensó Thomas.- Creo que es el símbolo de Send.

    _No exactamente.- Acotó Shang.- Pero es algo parecido.

    _Pues al parecer nadie vendrá.- Dijo Melani mientras se levantaba con dificultad.- Vayamos con Cristian.

    Les indiqué el camino entre los árboles. Al llegar, todos se mostraron sorprendidos al ver los muros y la esfinge. Pero a mí me sorprendieron otras cosas. En ese instante paró de llover.

   Lo primero fue ver que Cristian había llenado todos los frascos. Era imposible que un árbol tuviese tanta savia. Lo segundo que vi fue una mesa y sobre ella el mejor banquete que jamás había visto. Pero Cristian me quitó el apetito. Estaba sentado en la punta de la mesa, secándose una lagrima y con una nota en la mano.

    _ "Él ya esta listo para volver,- leyó en voz alta- pero no podrá hacerlo solo."

    Shang tomó la nota y al leerla, la sonrisa se borró de su rostro y se dejó caer en un banco.

    _No pueden hacer esto.- Dijo el maestro.

    _A veces ya no sabes en quién confiar.- Cristian soltó un suspiro.

    _Quizás pueda salir solo.- Insistió Shang.

    _Nunca nadie ha salido de allí.

    _Oigan están asustándonos.- Dijo Melani.- ¿De qué hablan?

    _De su hermano.- Sorprendió diciendo Shang.- Como bien dice la nota, está listo para volver. Pero aparecerá en el Laberinto. 

    _ ¿El Laberinto?- A diferencia de los demás, Franco tomó asiento y comenzó a comer.- Creí que solo era un rumor.

    _Ojalá lo fuera niño. Es donde Terreo encerró a todos sus monstruos, como me lo prometió.

    _ ¿Mi... mi hermano esta... esta vivo?- Preguntó Melani tartamudeando.- ¿Entonces qué hacemos aquí? Debemos ir a buscarlo.

    _Iremos en cuanto salgamos de aquí. Es un largo y difícil camino.

    _ ¿Cómo saben que la nota habla de él?

    _Porque la envía Usend.- Aportó Cristian.- También hay una profecía que habla de él. Todo tiene que ver con el dios Usend, él envió también la comida.

    _En realidad,- siguió Don Shang- la profecía no habla exactamente de Frank. También puede referirse a uno de ustedes.

    _ ¿Uno de nosotros?- Preguntó Tomas.- ¿Cómo sabe quién es?

    _De hecho no lo sé.- Shang se puso de pie y tomó el bolso de Cristian. Pero pienso averiguarlo ahora mismo.

    Sacó del bolso una estatuilla de cera con forma de águila y la colocó sobre un plato al centro de la mesa. Luego tomó una jarra con jugo de ciruelas y vertió el liquido en el plato.

    _La profecía habla de un hombre que posee sangre fría. Hice este ritual con Frank un año antes de que partiera. La ciruela es el fruto sagrado de Deimos, dios de la sangre. El águila es por Fobos, dios de la libertad. Vengan, pongan sus brazos sobre la mesa.

    Los cuatro hicimos lo que nos dijo. Shang colocó un dedo sobre la estatuilla y la hizo girar. El plato comenzó a temblar y luego a girar. Nuestras venas empezaron a echar humo. Salvo las de Franco. El jugo de ciruelas cayó del plato, fluyó por la mesa y trepó a su brazo, corriendo por sus venas como si fuera su sangre fuera de él.

    _De todas formas ya lo sabía.- Cristian tomó los seis frascos y se los pasó a Melani.- Espero que entiendas la gravedad de tu herida niña. Hasta que encontremos la cura definitiva, solo este jugo puede mantenerte con vida.

    _Al menos dime que es.

    _Frutos y savia de sauce. Bastará con un sorbo cada doce horas.

    Melani abrió uno de los frascos, tomó un sorbo y lo guardó en su bolsillo. Metió el resto de los frascos en su bolso. Todos tomamos asiento y comenzamos a comer. Cristian me invitó a que me sentara junto a él. Tomó su bolso y me dijo:

    _Tengo tres espadas aquí. Una de ellas te pertenece.

    Sacó una espada de bronce, con un mango que la hacía parecerse a un arma de esgrima. En la hoja llevaba talladas cuatro letras griegas. O eran letras de Aries. En conjunto rezaban Tris.

    _Es la espada del cíclope al que vencimos. Yo te la dí a tí.

    _De hecho tú lo venciste. Tú debes ser quién lleve la espada. Es lo más justo. Yo conservaré la que conseguí en el barco. Y aún tengo mi antigua espada de acero. 





La Sangre De Caronte y La Tierra Prometida¡Lee esta historia GRATIS!