CAPITULO 6.

302 20 8

Emma POV.

-Tífani, voy a salir. No espero llegar muy tarde- no estaba muy convencida con lo que iva ha hacer. Pense << quien sera el dueño de aquel avío de papel que aterrizo en mi mesa?>>.

Estaba avergonzada pero a la vez estaba impaciente por saber quién era aquel personaje. Igual todo esto era una broma para avergonzarme en público, es lo más probable. Igual quería hacerse amiga mía.

Si yo le contara a Tïfani que  un chico anónimo me ha pedido salir por una notita, se pondría a gritar y empezaría a decir  que entre nosotros había amor, pero ¿ Por qué siempre todo tiene qué ir de amor?, no me lo explicaba. Me deshice de la idea de contarselo a Tïfani.

-Vale pequeña, yo también voy a salir. Cuando vuelvas a casa llámame- ella tenía una sonrisa increiblemente bonita. Ella estaba pensando por un momento feliz. Yo desde pequeña he querido ser psicóloga.

Tengo que reconocer que esto de saber como se siente una persona mediante su explesión. Esto se me da bastante bien. Asique simplemente con mirar los ojos a una persona puede saber su estado de animo y aquí viene la respuesta de por eso siempre que hablo con alguien la miro a los ojos. Los ojos y la sonrisa de Tífani ya decian como se sentía. En este momento ella se sentia feliz  al recibir la invitación de un chico a salir con el.

 -De acuerdo, adiós vida mía- dije dando un portazo mientras introducía en mi bolsillo las llaves del auto de la casa. Esta vez yo iva un poco mas arreglada que de normal. LLevaba una falda de tubo. Esa falda era odiada por Tífani y por la gente que me redeaba.

Aquellas personas decian que esa falda escondía mis fantásticas curvas y que esas faldas solo eras llevadas por mujeres viudas y con gatos. A mí todas esas criticas me daban igual. La gente no comprendia que Emma era la que llevaba la ropa y que si a ella le gustaba, nadie tenía el derecho de entromenterse en mis pensamientos y gustos. También llevaba puesto una camiseta  que regalo Tïfani en mi quienceabao cumpleaños. Por ultimo en mis piés estaban mis favoritas Vans.

No quería que el anónimo que me había arreglado mucho para nuestra "cita", aparte yo no quería hacerme muchas ilusiones. Antes de salir de casa me puse un poco de mascara de pestañas prestada por Tïfani. Siempre que me ponía esa mascara de pestañas de propiedad de Tífani, mis ojos se veían más penetrantes y llamativos. El colorete que me había puesto me resaltaba los pómulos y me daba un ligero tono bronceado.

Mi pelo me caía por los hombros dero al bajar las escaleras de la entrada una oleada de viento me provoco un escalofrío por todo el cuerpo. El reloj de la farmacia de enfrente marcaba "las seis y cuarenta y cinco". Tenía quince minutos para llegar al lugar señalado. Me monte en mi viejo mercedes de color "blanco" con asientos de cuero. Era de mi abuelo de cuando el era joven. Cerre la puerta e intruduci las llaves por la rendija de arranque. Al tercer intento mi "hermoso" coche arranco y me fui en direccion al lugar donde había quedado con mi cita. Me baje del auto y fui con paso firme hacia debajo de aquel centenario roble.

Pasaban ya veinte minutos de la hora marcada. Me levante del cesped en el que estaba sentada y me dispuese a andar en dirección a mi viejo mercedes. Me sentía avergonzada y frustrada de que hubiera caido en la trampa de  un universitario que consistía en dejar tirada a la víctima en el lugar donde se iva a hacer la cita.

De repente algo se posó sobre mi hombro. No podía ser, mi supuesta cita estaba ahí, delante de mis ojos. No me podía creer lo que estaba contemplando. Era el, el famoso chico de mi antiguo instituto, el popular. Era aquel que vio en exclusiva mi pelea con Tífani en el avión. Era imposible de creer lo que estaba viendo. Era Ashton, ese chico del que me enamore en mis primeros años de secundaria.

¿Por qué siempre tiene que ir de amor?(Se borra la historia).¡Lee esta historia GRATIS!