Capitulo 22

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—¿Ocurre algo? —Cuestionó George mientras quitaba una de mis lágrimas con su pulgar....
—N..No.. —Tartamudeé.
—Nadie derrama lágrimas por nada. —Sonrió tierno— Ten. —Dijo mientras quitaba un pañuelo color crema de su bolsillo.
—Gracias. —Agradecí y extendí mi mano para tomarlo, pero George aprovechó de tomarla y atraerme rápidamente a él, una de sus manos rodeó mi cintura y susurró un “Tranquila” al oído.
—Es por Maslow, ¿No?. —Susurró cambiando el tema de conversación.
—Yo.. —Sollocé— no.. no.. pff.. ¿Por qué debería ser por él? —Cuestioné entre lágrimas.
Volteé un segundo hacia la izquierda, donde aún Summer y James se comían a besos, pero la mirada de él estaba sobre mi y George mientras nos abrazabamos, su ceño fruncido provocó que me acercara más a Shelley.
—Él siempre fué así. —Continuó hablando— Tenía sexo con la chica que se hiciera presente ante sus ojos. —Hizo una pausa— Hasta este año. Su personalidad cambió de la mala forma y corrió el rumor de que era criminal..
—James jamás fué y tampoco será un criminal. —Le interrumpí mientras me alejaba.
—Lo sé —Sonrió— James pertenecía a mi grupo de amigos junto con Logan, Carlos, Gerard y Connor, que, por cierto, a éstos dos últimos los expulsaron de la institución por drogarse a escondidas. —Un escalofrío recorrió mi cuerpo— Logan y Los se fueron con James y yo, bueno seguí “el buen camino”, ésta es una de las únicas fiestas a las que eh asistido. —Paró durante unos segundos, solo se oía la fuerte música y personas gritando estupideces— Por cierto, nuestras bebidas —Rió— regresaré pronto.
—Claro. —Dije cuando se perdió entre la multitud.
Luego de unos cinco segundos, sentí el tacto de una gran mano sobre mi cintura, acercándome a él con fuerza, de manera que lograra sentir su miembro bajo aquellos pantalones.
—Vamos a divertirnos hermosa.. —Susurró a mi oído, apestaba a alcohol, yo odiaba el alcohol.
—Aléjate de mi, ahora. —Intenté zafarme de su agarre pero aquel hombre era demasiado fuerte— Suéltame. —Susurré sin aire.
—Oh claro que no.. —Murmuró nuevamente a mi oído y comenzó a jalarme entre la multitud. James ya no se encontraba allí y nadie parecía notarnos.
—¡Eh dicho que me sueltes! —Grité y con toda mis fuerzas golpeé su entrepierna, con rapidez se tiró al suelo y comenzó a retorcerse de dolor, intenté identificarlo pero jamás lo había visto en mi vida. Corrí entre la multitud porque era más que obvio que se pondría de pie.
—¡Zo*rra! —Oí desde lejos, se trataba del imbécil que iba a abusar sexualmente de mí, ya van dos veces que ocurre eso y no tengo demasiadas curvas, ¿Qué diablos me ven?.
Sin saber donde me dirigía, llegué a una habitación, me adentré en ella y cerré la puerta cuidadosamente.
—¡Oh! —Jadeó alguien dentro del cuarto. Genial, alguien tenía sexo en el mismo lugar que me encontraba.
La oscuridad no permitía ver nada, pero fué allí, donde oí un gemido ronco, de chico.
—¡James! —Gritó la chica.
Lo que faltaba. La voz de Summer Roberts había gritado “James”, la zo*rra de Roberts tenía sexo con Maslow. ¡Maldita sea!, lo que podía haber sido una alocada y divertida fiesta —para mí—, se había convertido en algo horrible, la peor noche de mi vida.
Ahora lo sabía todo, me encontraba enamorada de James Maslow, un chico rebelde, “Malo” y a veces tierno y atento.
—¡No pares! —Gritó Summer.
Aquellas lágrimas rebeldes que había logrado contener toda la noche, resbalaban por mis mejillas, ¿Cómo no llorar en un momento como éste?.
Abrí la puerta con fuerza y una escasa luz iluminó la habitación, al parecer, ahora me habían notado, se quedaron observandome, Summer con una sonrisa triunfadora y James me miraba atónito. Sin importar nada, cerré bruscamente la puerta y salí corriendo, para mi suerte, me estrellé contra un torso masculino.
—¡Hey! —Exclamó— ¿Estás bien? —Reconocía esa voz, George. Sin dudarlo me aferré con fuerza a él, derramando lágrimas, no podía dejar de hacerlo.
—Ja..James.. él.. —Sollocé sobre su pecho.
—Mejor no hables.. —Susurró y acarició mi cabello— Iré a dejarte a casa, ¿Sí?
—Pero.. —Dije entre sollozos— Acabo de conocerte..
—Confía en mi. Soy un buen amigo de Jay, no te preocupes..
—Claro.
Llegamos a casa, no había bebido nada de cerveza, bebida o algo por el estilo. Dos horas en aquella fiesta —Aunque parecía haber sido menos tiempo— y tampoco había bailado.
—Gracias George. —Sonreí— Eh hecho un gran amigo ésta noche, al menos.. ocurrió algo bueno —Reí.
—Y yo me gané tu amistad —Sonrió. Rayos, era adorable, pero nadie supera al tierno de Austin.
—Adiós. —Besé su mejilla.
—See you later.. —Susurró a mi oído.
Bajé del vehículo de George y me adentré en casa, el lamborghini aún no estaba allí y eso solo significaba una cosa, Kendall no llegaría hasta muy tarde a casa.
Me tiré sobre la cama y las lágrimas brotaron nuevamente, maldición, aquellos sonidos horribles no salían de mi cabeza y aún dolía mi cintura por el fuerte agarre de ese mal nacido.
Minutos después caí en un profundo sueño, dejaría de pensar en eso por unas horas, claro que lo haría.
—_____.. —Oí que alguien me susurraba— _____, despierta.
—¿Eh? —Desperté de golpe, tallé mis ojos y visualizé la figura masculina que se encontraba ante mis ojos— ¿Qué haces aquí? —Dije con el ceño fruncido—­ ¡Fuera!, ¡Vete ahora!, ¡No te quiero en mi casa! —Grité pero James tapó mi boca.
—Silencio. —Ordenó— Tú madre despertará. —Mordí su mano y la quitó de inmediato
—¡¿Y qué?! —Exclamé— ¡A ella no le importa mi vida!, a nadie le importa.. —Susurré mis últimas palabras— Deberías ir con Summer, a su cama tal vez —Sonreí cínica— Oh, alto, vienes a decirme una mentira. —Reí.
—Yo.. —Comenzó a tartamudear, sus palabras no continuaron luego del “Yo..”.
—Sal de mi habitación, eres un idiota. —Hablé enfadada, estaba.. ¿Celosa?, sí, Celosa.— No.. no es lindo mentir.. ¿Sabes?. —Comencé a liberar aquellas estúpidas lágrimas que odiaba.
Llevé mis manos a mi rostro y oculté mis ojos bajo ellas, pero James me rodeó con sus brazos, él me estaba abrazando.
—Lo siento, no sé por que lo hize.. —Susurró a mi oído y yo rodeé su cuerpo con ambas extremidades, haría un océano si continuaba llorando así.
—Porque eres un estúpido, porque eres uno de aquellos chicos que tienen sexo con la primera chica que se les presenta a los ojos, porque eres ciego. ¿No notaste mi presencia cuando entré? —No habló— Oh, claro, —Dije cínica mientras me alejaba de él, mis ojos rojos daban el toque de zombie a mi rostro— estabas muy ocupado realizando “eso” con Summer. Ahora fuera de mi habitación. No sé como entraste y tampoco me importa —Ví el reloj— Son más de las tres de la madrugada y estás aquí. —Fruncí el ceño— ¡Fuera! ¡Ahora!.
—No me iré de aquí. —Completó serio.
—Llamaré a la...
No logré terminar la frase, ¿Por qué?, sus labios estaban sobre los míos, moviéndose con lentitud y con total coordinación. Cerré mis ojos y con ambas extremidades rodeé su cuello, James se fué acercando cada vez más hasta dejarme acostada sobre la cama, no podía articular palabra alguna, me estaba dejando llevar por aquel beso.
Sus labios eran suaves y tenían un sabor único, nada de alcohol en ellos.
—______.. —Susurró y ahora se encontraba sobre mi, claramente dejándo algo de espacio para que no me aplastase con su cuerpo— Te amo a tí.. entiéndelo de una vez por todas.. —Completó. Allí, entré en razón, lo alejé de mi y tapé mis labios con mi mano derecha.
—No es más que otra mentira, lo sé. No quiero salir lastimada nuevamente. — Hice una pausa— Fuera de mi habitación o llamaré a la policía. —Dije con la mirada hacia otro lugar.

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