Hablemos de los sueños

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Hablemos de los sueños. En realidad solo voy a escribir una parrafada sobre sueños que nadie leerá, pero qué más me da, el caso es tratar el tema de los sueños.

Mi teoría sobre los sueños es la siguiente:

Durante el periodo de consciencia el cerebro reprime, de forma automática e imposible de controlar para nosotros, ciertos pensamientos, tales como miedos, curiosidades, inquietudes o deseos. No sabemos que existen, nuestro cerebro nos los esconde. No me refiero a reprimir un miedo de forma voluntaria, ya sea por vergüenza, por orgullo, por necesidad o por cualquier otra razón; me refiero a una acción que lleva a cabo nuestro cerebro inconsciente sin que nosotros nos demos cuenta de forma consciente.

Tales sentimientos y pensamientos quedan guardados a buen recaudo en nuestro cerebro inconsciente, hasta que cae la noche y los ojillos se nos cierran pesadamente frente al televisor. En ese momento, es decir, cuando nos dormimos, nuestro cerebro consciente se "desconecta" y deja al inconsciente que tome las riendas del descanso. Es ahí cuando salen a pasear todas esas frases, imágenes, sabores, sonidos que nos aterran, nos interesan o nos gustan tanto. Están guardados por alguna razón; tal vez no sean apropiados para la situación en la que vivimos, tal vez sea socialmente inaceptable, tal vez sea extremadamente bizarro, o tal vez simplemente nos dé mucha vergüenza.

Sea por lo que sea están guardados y se manifiestan en nuestra bella cabecita mientras estamos planchando cálida y cuidadosamente nuestra oreja contra la almohada. Campan a sus anchas por nuestras neuronas y aparecen en nuestra visión (aunque no en nuestros ojos), en nuestra audición (aunque no en nuestros oídos) y en nuestro olfato (adivinad lo que viene aquí). Los miedos se manifiestan en forma de terribles pesadillas que, si se expresan de una forma demasiado visceral, nos acaban despertando de un salto. Los deseos tal vez en forma de sueño bonito en el que todo son mariposas y arcoiris, o no, dependiendo del deseo que el cerebro de cada uno intente esconder. Las inquietudes o las curiosidades tal vez sean esos sueños extraños que recordamos tan solo durante los cinco primeros minutos después de despertar (luego siempre escapan disimuladamente de la memoria), y que nos presentan situaciones sencillamente incomprensibles, como algún conocido hablándonos en un idioma extraño para nosotros o algún animal salvaje realizando tareas domésticas.

Con esto no quiero decir que si soñáis con la señora mayor que vive enfrente de vuestro piso tengáis un deseo reprimido por ella, o que sintáis curiosidad por sus historias; nuestro cerebro inconsciente es inteligente (más que nosotros) y lo más probable es que dicho sueño sea tan solo una representación simbólica o alegórica de ese deseo o esa inquietud. Así que dejad a la pobre Gertrudis en paz, que ya bastante tiene con lo de su nieto, que se le ha ido a Estados Unidos a trabajar y le echa mucho de menos, la pobre.

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