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Pen Your Pride

(Narra Niall)

Finalmente fuimos yo y Lindsay los que fuimos a buscar a Harry, por motivos de comportamiento decían, que si iba yo quizás se comportaría mejor que con Zayn. Lo mejor de todo era la compañía, Lindsay. Esa chica me había hechizado des del primer momento, y nos lo habíamos pasado genial cuando estuvo en Londres hacía dos años. Pero se me ocurrió decirle que me gustaba justo cuando estaban a punto de coger el vuelo y allí lo fastidié todo. El problema es que no habíamos hablado más del tema y dos años era mucho tiempo, seguramente ya se había olvidado de eso, quizás tenia novio, lo cual no vería extraño.

Estábamos a punto de llegar me avisó. Cogí aire y la agarré por la muñeca, todas las miradas desde que nos habíamos visto y las risas me daban una cierta esperanza.

- Linds espera, quiero hablar contigo antes de que vayamos a ver a Harry.

- Vale dime.

- Que se que han pasado dos años, y que hacía mucho que no nos veíamos y no hablábamos des de hace tres semanas y que en dos días nos vamos, pero yo me preguntaba si tu… si te acordabas de lo que te conté antes de que te fueras, que lo siento mucho, porque lo empeoré todo y además…- pero no me dejó terminar la frase, me encontré sus labios sobre los míos. Hasta que alguien nos molestó.

- Ejem, ejem, ¿no se supone que veíais a molestarme?- me giré y vi a Harry, apoyado sobre la puerta de una casa, fumando, con la camisa desabrochada y junto a una chica rubia.

- Lindsay, Lindsay, cielo, lo tuyo por lo que veo no es escoger novio, mira que tienes cuatro por escoger y tenías que coger a este, ¿cómo se llama, Nai?, ¿Nail? Bueno da igual, mira si, mejor, quédate con el que sobra, así nosotras tenemos a los otros y este no se queda marginado, que se vaya con las marginadas.

- Mira guapa, aun que de guapa tengas poco, me llamo Niall, y por lo que yo veo, aquí la que sobra eres tú, así que deja de meterte con Lindsay.

- Oix que mono, que la defiende, Linds no sabía que pudieras caer tan bajo, no te sabes defender solita que necesitas que te ayuden, aix, que pena me das.

- Mira Eve, cállate ya y metete en tu casa- le respondió Lindsay llena de furia- Harry, venga vamos.

- Adiós preciosa, después nos vemos - le dio un beso en la mejilla y se giró a desgana hacia nosotros poniéndose a andar en la dirección por donde habíamos venido.

Fue cuando giramos por la esquina que empezaron las discusiones.

- Harry, ¿qué coño haces fumando? ¿Se puede saber qué te pasa?

- Niall, déjame, no me digas que qué me pasa, no me pasa nada, además Zayn también fuma, ¿a caso yo no puedo?

- Pues no, te lo prohíbo yo.

- Si es que ahora no puedo ni ir a casa de una amiga de la infancia a jugar a un videojuego.

- Abróchate la camisa, atraes demasiado la atención.

- Aix, Niall, que no eres mi madre, y qué más da, pues así las fans están más contentas, de que sirve tener fans si no podemos enseñar nunca nada ni hacer lo que queramos.

- Mira Harry, sabes que haz lo que te dé la gana, vete con la puta esa, piérdete por la ciudad, haz lo que quieras, yo y Lindsay nos vamos con los chicos, tú ya vendrás si quieres.

Las personas tienen un límite y el mío costaba superarlo, pero Harry lo había hecho, no hacía caso de nada, yo no sabía que le pasaba a ese chico pero ya me daba igual, que hiciera lo que él quisiera, que después no me venga a pedir ayuda.

- Espera Harry- le dijo Lindsay mientras él se volvía hacia casa de la chica. Se acercó a él corriendo y le dijo algo que yo no me esperaba para nada- déjame hacer una calada porfas.

- Venga vale- dijo Harry tendiéndose lo.

- Me lo imaginaba, mírame a los ojos- le ordenó la castaña, él obedeció- oye Harry, ¿quieres venir a mi casa? que tengo un gato.

- Ah vale, vamos.- aceptó el felizmente, yo solo vi que Lindsay me guiñaba un ojo cuando la miré sin entender nada, pero ella sabía que hacía. Condujimos a Harry hasta dónde estaban los chicos esperando.

- Habéis llegado- dijo Ari cuando entramos por la puerta- pensábamos que os habíais perdido.

- Bueno digamos que hemos tenido un pequeño problema- expliqué.

- Oye Lindsay, ¿cuándo vamos a ver a tu gato?- preguntó Harry.

- Harry, yo no tengo ningún gato- le explicó ella- Harry, te han drogado.

Harry se puso a reír como un loco, diciendo que eso era mentira.

- Lindsay, Eve me quiere demasiado para drogarme, ¿no lo entiendes? No me haría algo así.

- Eve no es como tú piensas Harry.

- La conozco desde que éramos pequeños así que no me discutas quién la conoce mejor, es demasiado tímida como para poder haber entablado amistado contigo.

- Harry, Eve no es la misma, ha cambiado, Eve es una puta.

- Que no la llames así joder. Que tú no entiendes nada.

- No Harry aquí el que no entiende nada eres tu- dijo Celia acercándose a él- ella solo te quiere por tu fama, te está utilizando.

- No es verdad, me quiere y yo le quiero.

- Harry, mírame a los ojos y dime que de verdad la quieres- Harry levantó la cabeza lentamente y miró fijamente a los ojos de Celia. Todos callamos de golpe, nadie decía nada, la tensión se podía respirar en el ambiente.

- Dime que de verdad la quieres Harry- le repitió Celia.

Fue acercando su cara a la del rizos hasta que solo un centímetro los separaba, yo sabía que pretendía Celia, en el caso de que Harry quisiera a Eve lo diría y ya está, por lo contrario, si la quería a ella, se lo estaba poniendo fácil para que solo tuviera que inclinarse hacia delante. Pero ninguna de las dos cosas sucedió.

- No puedo decirlo- dijo Harry girando la cabeza hacia un lado y apartando la mirada de los ojos marrones verdosos de la castaña.

Esa reacción era buena. Buena para todos, excepto para Celia.

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