"Es increíble lo que echaré de menos esto, toda esta gente que es capaz de venir a una fiesta por mí, bueno mas por mi hermano que por mí, aunque bueno es normal, ya que se iban a despedir de uno de los mayores playboys del instituto y de su indefensa hermanita. Me lo pase genial, a pesar de que no me gustan demasiados las fiestas, ésta me gustó porque sabía que tenia que aprovechar a pasármelo bien, ya que es uno de mis últimos recuerdos de aquí, con Sam. Ahora mismo estoy entre mi pasado, mi dulce y bonito pasado, y mi futuro y la realidad, está entrada está escrita desde el coche de mis padres ocupados que han podido sacar un tiempo para llevarnos a mi hermano y a mí, a nuestro nuevo apartamento".-Lo guardo y lo dejo como borrador, antes de preguntar por séptima vez que cuanto queda, pero siempre obtengo la misma respuesta con tono de cansado de Liam.

-Que sii, que queda menos.-Vuelve a repetir mi hermano.

-Pero si llevas diciendo eso desde hace tres horas.-Me quejo como una niña pequeña

-Pues ya sabes quedan tres horas menos que cuando hemos salido.-Le saco la lengua en respuesta y le miro con una sonrisa graciosa, y el me mira tiernamente.

Hace un rato me acabo de despedir de Sam, que me ha acompañado hasta el coche y a sido una despedida horrible, le echaré mucho de menos. En cuanto entré en el coche me convertí en un mar de lagrimas, pero por lo menos estuvo Liam para abrazarme.

1 hora y media después:

Salimos del coche y estábamos en frente de una bonita casa

-¿Bueno qué?¿Os gusta?- Preguntó mi padre.

- No esta mal pero prefería la otra casa- Respondí.

-Esta es muy acogedora, además es grande sólo para dos personas. Bueno nosotros vamos a saludar a Finn y a Jack- Les mire con cara rara ya que no sabia quien eran esos pitiflankis que decían- Tus primos, viven en la casa de arriba- Me aclararon. Entonces nos dieron las llaves de nuestro nuevo hogar y se fueron. Mi hermano y yo nos miramos, me dio la mano y metió la llave en la cerradura, me volvió a mirar.

-¿Preparada?

- Como tú- Abrió la puerta, una bonita casa llena de cajas de la mudanza nos esperaba detrás de esa puerta, visitamos la planta de abajo, estaba la cocina que se comunicaba mediante una puerta corrediza de cristal con el comedor. Liam no vió la puerta y se dio de bruces con ella, y en ese momento fue la primera vez desde que habíamos salido que sonreí, uy que si sonreí ¡Lloraba de risa!, después de oír las quejas de mi hermano, comenzó a reírse conmigo, ya que aun seguía riéndome. También había un salón un poco grande solo para 2 personas pero tampoco me iba a quejar, paredes blancas nos rodeaban, se veían muchísimos muebles nuevos, que le daban un toque moderno a la casa. Después de permanecer un rato admirando lo que sería nuestro salón por un buen tiempo nos dirigimos hacia la planta de arriba. Me moría de ganas de ver mi habitación. Entonces subimos arriba, después de subir las 18 escaleras, que había contado con paciencia, me encontré con un pasillo al que daban 5 puertas. MI hermano y yo nos miramos con impaciencia, pasamos cada uno a una habitación que estaba separada por una puerta. La habitación en la que entre estaba con una cama, bueno MI cama y con las paredes de color lila muy clarito, tenía muchas cajas apiladas con el nombre de Abby en ellas; así que ese seria mi nuevo cuarto, no esta tan mal es un poco más grande que el de mi antigua casa, me doy la vuelta y mientras observo la habitación caigo en la cuenta de que en la mitad de una pared hay una puerta de madera, la abro y me encuentro el baño, demasiado grande para una sola persona. Una bañera, una ducha, un bidé, dos lavabos,... ¿para que habrá dos lavabos?. Sigo observando el baño hasta que me encuentro con otra puerta, la abro y me encuentro con mi hermano apunto de abrir la misma puerta que acabo de abrir yo, nos miramos confundidos y me dice:

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