Capítulo 11: Al aire libre

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Vale, ahora sigo yo.

Nos terminamos durmiendo. Despertarse a las ocho de la mañana no era algo que a todos les gustara.

Luego de que nos levantamos, (por alguna razon nos despertamos abrazados...) esperamos hasta que Mangel se despertara, osea a las doce y media del mediodía, pero estaba en todo su derecho. Después de todo, ellos también estaban de... "vacaciones".

Desayunamos. Yo ya parecía un chef profesional de tanto cocinar, pero me gustaba, y al parecer a los chicos también.

Ya había decidido que haríamos esta vez: íbamos a visitar el vial costero.

Nos vestimos, pues estábamos todavía en pijama.

Me puse unos jeans negros finos, unas DC que me encantaban, (tenían la parte de adelante blanca, toda negra con manchas de todos los colores a los costados y agujetas teñidas, las de una verde y naranja flúo y la otra violeta y rosa flúo) y la remera de Argentina que uso para el mundial.

Les aconsejé que llevaran todo: repelente de mosquitos, zumo, azúcar, los móviles... todo lo necesario para estar al aire libre... y sin wifi.

Nos despedimos de Lola y fuimos a la parada del bus. En el camino, como siempre, riéndonos de gilipolleces.

El viaje fue bastante largo, pero había valido la pena.

El vial costero eera hermoso, había un montón de personas patinando, en skate, en bicicleta, la mayoría estaba con perros.

Buscamos un lugar en el pasto, no estaba tan lleno. Era un día de semana a la una de la tarde, la mayoría estaría comiendo o trabajando.

-Tio, ¿Qué tal ahí?-. Dijo Rubius señalando algo parecido a un claro que estaba vacío junto a un árbol.

-Vale.-. Respondí.

Acomodamos todas las cosas, pusimos una manta negra, y nos acostamos a descanzar un rato (si, otra vez :v).

Total, teníamo tiempo de sobra para recorrer todo el lugar.

Estuvimos como dos horas acostados riéndonos de cualquier cosa, no parábamos, parecíamos unos locos.

Almorzamos unos spaguettis que encontramos en un restaurante.

Decidí mostrarles a los chicos el lugar. El río lo dejaría para el final.

El lugar era inmenso, había una plaza, nos detuvimos ahí para que Ust pudiera disfrutar, recorrimos todo el lugar hasta que comenzó a anochecer. Es ahí cuando decidí mostrarles el río.

Si lo viérais desde una orilla, del otro lado del río estaba la ciudad, hasta la punta estaba todo lleno de apartamentos, coronado de luces. Podíais ver el reflejo de la luz en el agua, era como si estuviera pintado. ¿Verdad que suena hermoso? Pues lo es.

Nos sentamos en la orilla, en la tierra cálida, hacía un poco de frío y para colmo no me había traído un abrigo.

A Mangel se le había volado la gorra que tenía puesta, rodó varios metros a causa del viento. Pero no le dimos importancia, estábamos ipnotizados por las luces.

Comenzé a tiritar, mierda por qué no me habré traído una chaqueta.

-¿Tienes frío?-. Pregunta Rubius.

-Pues... si...-

Otra vez se queda mirando el agua. Lo miré medio ofendida.

-¿No es esta la parte en la que me das tu chaqueta para que no sienta frío?-. Pregunté indignada.

-Cierto, eso lo hace la gente normal...-

Lo miré confundida.

-Pero yo hago las cosas a mi manera.-

Me abraza. Antes me estaba muriendo de frío y ahora siento un calor abrazador.

¿Qué mierda me está pasando? ¿Por qué siento esto? No estoy enamorada de Rubius, no lo estoy. El me trata como a una amiga, es así con todos. No me tendría que preocupar.

Lo que no sabíamos era que Mangel había tirado la gorra a propósito para sacarnos una foto a Rubius y a mí.

Rubius hizo es típica escena. Se desperezó y cuando levantó los brazos pasó el izquierdo por encima de mis hombros.

Espero que no le valla a romper el corazón.

Y así es como Mangel sacó la foto.

Genial, ahora todos pensarán que soy su novia. No quiero eso. No quiero que las criaturitas se enfaden con el. No quiero.

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Holaaaa :3

Cada vez se pone más romántico.

Pero nunca se sabe lo que pasará, puede dar un giro completamente inesperado.

Espero que os haya gustado.

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Besos, cuídense y... ADIOS CRIATURITAS.

Mi vida con Rubius¡Lee esta historia GRATIS!