La conversación se cortó ahi, cuando los tres dirigimos la mirada hacia el mismo tipo: Joey. Se acercaba a paso firme con un vaso de plástico rojo en la mano.

-Hola- Le saludé intentando no parecer más nerviosa de lo que estaba.

-Hola- Saludó él con voz ronca. Miró a Brooke y a Mike, que conteplaban la escena callados, esperando a que se me ocurriera algún tema de conversación.

-¿Que haces tú por aquí?- Fué lo único que se me ocurrió decir.

-Supongo que lo mismo que tú.

-Ah- La conversación había tomado un rumbo muy incómodo aunque el chico, en especial, ya era incómodo.

-Aunque creo que ya va siendo hora de irme- Dijo él hablandonos a los tres, seguidamente se acercó a mi oreja y susurro- A tus amigos no parece que les haga mucha gracia que hable contigo.- Se me erizó la piel al sentir su aliento en mi oreja. Estaba nerviosa, muy nerviosa.

Una vez Joey se marchó Mike, Brooke y yo nos miramos, el primero dio un largo sorbo a su bebida.

-Resulta que la pelirroja tenia razón- Dijo Mike refiriéndose a Brooklyn - Ese tio te tira los trastos.

-Adoro vuestra imaginación- Dije algo irónica- Aunque a veces la confundis demasiado con la realidad.- Me marché del circulo de personas que se habia formado entre nosostros tres. Decidí ir a por una bebida al jardín. La gente bailaba y saltaba por toda la casa, la bebida volaba por los aires y cada vez estaba más agobiada. No solía venir a fiestas, era algo que no me gustaba, aunque de vez en cuando, no me venía mal soltarme.

Cuando estiré el brazo para coger un vaso, una mano agarró mi muñeca, haciendome girar.

-¡Joder, me has asustado!- Grité ante la sorpresa, al reconocer a quién me había agarrado.

-Soy yo, princesa- dijo Joey con una sonrisa orgullosa.

-Ya sé que eres tú, te he visto. Y ahora, ¿me harias el favor de soltarme la muñeca?- Le dije mirando su mano agarrando mi brazo. Él me hizo caso- ¿Qué es lo que querias?

-Verte- Rodé los ojos.

-Anda ya, dímelo.

-Quería coger otro vaso, aunque prefiero seguir mirándote- Mi cara se enrojeció a la velocidad de la luz ante sus palabras. No me había dado cuenta pero mi cuerpo estaba entre una mesa, y el cuerpo de Joey, y eso me hacia temblar todavía más, si cabe.

-Esto es algo incómodo ¿sabias?- Dije intentando escaparme de su agarre, aunque él me apretaba más contra su cuerpo.

-No para mi- Torció una sonrisa, y yo suspiré.

-Tengo cosas que hacer.

-¿Como que? - Me habia pillado y no se me ocurría una buena excusa para salir de esta.

-Tengo...deberes- Solté antes de pensarlo detenidamente. ¿Deberes Daniella?, ¿Enserio?

Joey soltó una carcajada. Y yo pude aprovechar ese momento para escaparme de sus brazos.

-Es la peor excusa que he oido en mi vida- Añadió.

-No es una excusa, es la verdad.- Dije firme, intentando no tartamudear.

- Esta claro que estás mintiendo, pero te lo voy a dejar pasar, princesa. Con una condición.

-Tu no puedes ponerme condiciones a mi- Repliqué intentando parecer fuerte, aunque la cosa no es que estuviera funcionando.

-¿Segura?- Asentí con la cabeza, cruzando los brazos bajo mi pecho, y taconeando con la punta del tacón al suelo.- Apuesto lo que quieras a que tu "mami" no sabe que estás aqui.- Mis ojos se abrieron como platos, ¿era una amenaza?

-¿Que estás insinuando?

-Creí que eras lista, pero ya veo que te lo tengo que explicar- Levanté una ceja- ¿Que te parece si nos vamos de esta fiesta tan ridícula y te enseño un sitio mucho mejor?

Su sonrisa era sugerente y me empecé a cuestionar cuanta bebida había consumido este chico.

-¿Contigo? ¡Já! No.

-¿Porqué no? Creí que éramos amigos.- Dijo haciendo un puchero.

-Ni siquiera te conozco, pero acabas de demostrar que eres como todos los estúpidos del instituto.

-¿Acaso los "estúpidos del instituto" van a tu casa un sábado solo para verte?

-¿Verme? Solo viniste para decirme que el lunes teniamos que entregar un trabajo.

-¿Eso crees? Que engañada estás. Para esa estupidez podría haberte enviado un mensaje. Pero quería ver que tal estaba mi vecina favorita.

-¿Vecina?- Dije frunciendo el ceño.

-Si, vecina. ¿Cómo crees que sabia dónde vivias? -Me encogí de hombros- ¿O es que de verdad pensabas que habia estado por ahi preguntando tu dirección? ¿Tan desesperado crees que estoy?

-Ahora entiendo porque no le caes bien a nadie. Eres un imbécil.- Abrió los ojos haciendose el sorprendido.

-Sabes que no es verdad.

-¿Como que no? Es lo que estás demostrando con esa actitud infantil.- Su móvil sonó de repente haciendome brincar del susto.

-Tengo que dejarte, princesa. Ya nos veremos por ahi.- Me guiñó un ojo y se fué. ¿¡Se fue!? ¡Sera...! Definitivamente no me caia nada bien. Y pensar que lo habia estado defendiendo por alguna razón ¡Pero si es él fue el que me "obligó" a quedarme! ¡Es él el que quería que me quedara! Y ahora va...¿¡Y se marcha!?

PUEDES LLAMARME JOEY¡Lee esta historia GRATIS!