Sin anunciar, ni pedir permiso mis ojos se llenaron de lágrimas y antes de que comenzara a llorar Harry ya me tenía entre sus brazos. Mi rostro estaba pegado a su pecho y sus manos acariciaban mi espalda en movimientos circulares. Sentía su mejilla sobre mi cabeza. No sé cuánto tiempo pasó exactamente, pero me separé de él. Sentía  mis ojos hinchados y mi nariz ardía un poco.

Harry tomó mi rostro entre sus manos y me obligó a verlo a los ojos. Sus pulgares acariciaban lentamente mis mejillas y sonreía de medio lado.

- "Creo que es hora de ver qué dice tu carta". Ordenó y pidió al mismo tiempo.

- "No me siento preparada, Harry". Admití.

- "No voy a presionarte, pero algo si te confesaré, Ashley. Tarde o temprano sabrás su contenido y si es bueno para ti, será mejor que lo veas ahora. Quiero decir, si te aceptaron debes hacer muchos trámites para ingresar, creéme". Habló con mucha propiedad, como si supiera todo lo que tenía que hacer si quedaba.

- "¿Cómo lo sabes?". Pregunté sin rodeos.

- "Yo... Ahm... Me supongo que es así, ¿no?". Sus ojos me dejaron por un momento, para luego volver a mi.

- "De acuerdo". Acepté mientras buscaba la carta en el bolsillo de mis jeans.

Harry se montó sobre la mesa y abrió sus piernas para hacerme espacio entre ellas. Sus brazos tomaron mis hombros y los apretó tratando de darme ánimos. Su barbilla se hizo espacio en mi cabeza. Mis manos temblorosas abrieron el sobre.

" En nombre de la Universidad de Cambridge y específicamente el Christ's College, queremos de antemano felicitarle porque ha sido aceptada..."

No pude leer más porque Harry ya estaba cargándome y girando conmigo en sus brazos. Mis sollozos se convirtieron en risas. La emoción que se apoderó de mi cuerpo fue inexplicable. Me habían aceptado, me habían aceptado a mi entre tantos estudiantes. 

- "Quedaste, pequeña. Felicidades, de verdad". Mi amigo me sonrió mientras me colocaba de nuevo en el piso. 

- "No puedo creerlo". Admití.

- "Yo sí. Eres brillante". Confesó y noté su mirada distinta. 

Unas ganas de sentir sus labios de nuevo sobre los míos me invadieron. Quería que me besara y no me soltara jamás. Le pedía a gritos con mi mirada que  lo hiciera y no me obligara a pedirlo.

- "Cállame". Pedí en un susurro.

- "¿Qué?". Preguntó dudoso.

- "Nada". Respondí rápidamente antes de que notara mi doble intención.

Sonrió y me abrazó para luego tomarme por mi espalda baja y dirigirme hacia el pasillo principal de su casa. 

- "Tu habitación está en el piso de arriba. Te llevaré para que vayas conociendo un poco". Informó.

Asentí y lo seguí por aquellas escaleras largas y elegantemente blancas. Una vez arriba, había dos pasillos uno del lado derecho y otro del lado izquierdo. Él cruzo hacía el izquierdo y sin pensarlo lo seguí. No quería perderme. Luego de unas cuantas puertas, casi al final, se detuvo.

- "Esta será tu habitación. El baño está adentro". Me sonrió mientras abría lentamente. 

Al frente de la puerta del que sería mi cuarto había otra, pero esa era mucho más grande y era negra; parecida a la de la entrada.

- "Estaré en el de al frente. Cualquier cosa toca. No importa la hora. Ahora te daré tu espacio". Y sin más me dejó sola.

Fácilmente podía vivir aquí. Había espacio suficiente para colocar una cocina, e incluso un comedor. Era descabellado el tamaño de esto. Mis maletas ya estaban sobre la cama matriomonial. Me acerqué con lentitud me lanzé sobre el suave colchón. Rápidamente caí en un profundo sueño.

Abrí mis ojos y me encontré en una habitación un poco oscura. Recordé estar en casa de Harry y que me había quedado dormida. Tenía mi pijama puesta y mis maletas estaban ordenadamente a un lado del baño. Me levanté y me dirigí al espejo. Mi semblante era cansado, quizás por la discusión con mamá. Decidí hacerla sufrir un poco más y llamarla en algunos días.

Mi estómago rugió inidcando el hambre que sentía. Cuando estaba apunto de salir del cuarto, noté una pequeña mesa con un sandiwch y una nota

"Entré y te vi dormida. Así que te traje esto para cuando despiertes. H x".

Sin pensarlo demasiado comí en unos minutos para luego volver a acostarme y notar que no podía dormir. Ahora tenía una mente activa y no me dejaba tranquilizarme. Luego de algunos minutos me levanté y me dirigí a la habitación del al frente, la que supongo era de Harry.

Toqué con suavidad tres veces y casi de inmediato salió mi amigo con sólo un pantalón de chándal en su cuerpo. Iba  a darle motivos de mi presencia en su cuarto, pero sus labios no me dejaron hablar. Una vez más me tomó por sorpresa. Una de sus manos estaba en mi mejilla izquierda y la otra en mi espalda baja haciendo que nuestro cuerpos se pegaran. A diferencia del beso anterior, esta vez si quiso continuarlo. Sus labios se movían con una suavidad y delicadeza indescriptible. La lentitud era desesperante, pero tranquilizadora a la vez. Su lengua se abrió paso entre mi boca y cuando hizo contacto con la mía un gemido fue emitido de su parte.

El beso duró unos segundo más y pude declararme feliz para siempre. Este había sido el peor y el mejor día de mí vida. Cuando subí mis manos a su nuca para acercarlo a mi, se separó con suavidad.

- "Dijiste que te callara y lo acabo de hacer". Sonrió cerca de mi rostro.

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Aquí un capítuto más, bebesaaaas. Iba a subir el jueves pasado, pero adivinen quién no tiene internet... Yo, correcto. Pero bueno, tuve un tiempo hoy ya quí está. 

Pasen por mi otra novela Across The Lake.

Con 5 votos subo el otro cap, les parece? 

LAS ADORO CON LA VIDA

Dianaaa :)x

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