LOS ANGELES, CALIFORNIA
SANTA MÓNICA
— Bien chicas, hemos llegado. —dijo Jennie, luego de detener su auto, frente al pequeño puente que se conectaba con la cabaña, que había conseguido. Una sonrisa apareció en su rostro y creció aún más, cuando vió a Lisa y a Rosé, moverse de manera inquieta, para intentar ver aún mejor la cabaña—. Vamos, ¿Que esperan?. Pueden salir.
Las chicas le sonrieron a Jennie, antes de quitar sus cinturones de seguridad y salir del auto. Ambas quedaron con la boca abierta al ver la cabaña de madera que tenían frente a sus ojos. Era realmente hermosa y el que estuviera en la orilla y por sobre el agua, la hacía ver aún mejor. Además, aquel puente de madera, la volvía perfecta ante los ojos de Rosé y Lisa.
—. Se que es pequeña, pero les aseguro que por dentro es todo lo contrario. —dijo Jennie, llegando a su lado.
— Es muy hermosa. —dijo Lisa, sin despegar la vista de la cabaña—. Y es todo, menos pequeña. Además, tiene un puente y es redonda cómo un círculo.
— Sí, Jackson quería que su cabaña de descanso, fuera realmente hermosa. —dijo Jennie, viendo también la cabaña, con una sonrisa en el rostro—. Casi nunca viene por aquí, porque debe de trabajar y le queda bastante lejos del trabajo. Así que normalmente se mantiene sola. Yo, la he visitado otras veces junto a Jisoo y créanme, si les parece hermosa por fuera, van a enloquecer cuando la vean por dentro.
— ¿Jackson es un amigo de la universidad?. —preguntó Lisa, ignorando por completo lo que a Jennie le había dicho de la cabaña. Por alguna extraña razón, necesitaba saber qué rol tenía el chico, en su vida.
— No, lo conozco de otro lado. De un lugar, muy, muy lejano. —respondió Jennie y antes que Lisa pudiera hacer otra pregunta relacionada a Jackson, decidió cambiar de tema. No quería hablar más de él en este momento—. ¿Qué les parece si sacamos todo del auto y entramos?.
Las chicas asintieron cómo respuesta y caminaron junto a Jennie, hacía el auto. Minutos después, las tres chicas se encontraban caminando por aquel puente de madera, con rumbo hacia la bella cabaña frente a ellas. Jennie, tomó la delantera, para poder abrir la puerta y no pudo evitar soltar una tierna risa, cuando vió a las dos chicas abrir la boca con asombro, al ver el interior de la cabaña
Ni Lisa, ni Rosé, parecían creer lo que veían. Si por afuera la cabaña se veía bastante bien, por dentro era hermosa. Aquella fachada de madera, solo quedaba en la parte delantera, pues por dentro, todas las paredes eran de cristal, dejando así una vista perfecta para apreciar el mar. Al centro de la cabaña, había una cama bastante grande, que era cubierta por un fino pabellón blanco, que se sostenía desde el techo. Frente a la cama, se encontraban tres sillones, dos de ellos individuales y el otro para tres personas. Al centro de estos, una mesa de cristal con una pequeña decoración.
— Esto es maravilloso. —susurró Lisa, mientras mantenía su vista fija en el frente, viendo el mar través del cristal—. Me encanta la vista.
— Y eso que aún no haz visto todo. —dijo Jennie, caminando hacia la parte trasera. Las dos chicas la siguieron.
En la parte trasera de la cabaña, había una terraza. En una de las esquinas, se encontraba una hamaca y a su lado, un columpio de madera, cubierto por un pequeño colchón. En la otra esquina, había una mesa para cuatro personas y a unos metros de ella, dos tumbonas de madera. Y justo al centro de la terraza, habían unas escaleras que permitían bajar y entrar directamente al agua cristalina, que en aquel momento, se mantenía en calma.
— Esta cabaña, es un paraíso. —dijo Rosé y Lisa no pudo estar más de acuerdo.
— Eso mismo dije yo, cuando vine aquí por primera vez. —comentó Jennie, viendo hacía el frente con una suave sonrisa en el rostro.
