Kinor entró por la puerta y antes de que los pudiera ver juntos para que no le pasara nada a Eliana, Nevin corrió hacia él y le dio un puñetazo tan fuerte que lo tiró al suelo mientras le sangraba la nariz. Kinor se levantó y le devolvió el golpe, pero estaba un poco débil y no fue tan fuerte. Ambos empezaron a liarse a golpes y la gente tuvo que separarlos antes de que acabaran matandose.

-¿Se puede saber qué te pasa?.-le preguntó Markus a su amigo-

-Yo te lo digo, le duele ver a Eliana en mis brazos y no en los suyos.-contestó Kinor-

-Mucho cuidado con lo que haces, porque voy a ser tu peor pesadilla si le haces daño.-dijo Nevin-

Eliana cogió a Kinor y se largó junto a él para que aquel espectáculo se acabara. Nada más salir los dos del local, Nevin rompió una copa de cristal de un puñetazo, cortándose algunos dedos de las manos, mientras la pereja caminaba hacia la puerta de la barbería donde Eden iría a recogerla a la una de la madrugada. Solo faltaban diez minutos.

-¿De qué va ese desgraciado? ¿No puede entender que estás conmigo y no con él?

-Ignórale.

-No le habrás contado nada, ¿no?

Eliana se puso nerviosa.

-No, ¿cómo me crees capaz?

-Si me estás mintiendo...

-Te prometo que no lo hago.

Kinor la cogió del pelo y tiró con fuerza de él.

-¿Estás segura?.-preguntó él de nuevo en un tono inquietante-

-Te lo juro, por favor suéltame.

Y la soltó dándole un empujón que hizo que perdiera el equilibrio y cayera de espaldas al suelo. En vez de ayudarla, la miró superior a ella y soltó una risotada burlesca.

-Débil, no vales para nada.-le dijo Kinor-

Eliana se sentía estúpida e intentó levantarse del suelo, pero Kinor la volvió a empujar y una vez más volvió a reírse de ella a carcajadas.

-Observa esta escena, ¿ves quién es el superior y quién el inferior?

-Déjame levantarme.

-Espera. Deja que me ría un poco más.

Eliana se intentó levantar cuando él se dispuso a tirarla de nuevo, pero ella le dio un arañazo en la mano y fue él quién la levantó de golpe del suelo cogiéndola del cuello y de repente las luces de un coche le hiceron apartarse de ella velozmente: Eden se aproximaba.

Nada más aparcar, Eliana subió al coche con rapidez, cuánto antes se largara mucho mejor para todos.

-¿No te despides de mí?.-preguntó Kinor acercándose a ella-

-Sí claro...

Kinor se acercó a ella con una sonrisa falsa dándole un beso en una de sus mejillas y entonces aprovechó para decirle algo al oído.

-Lamentarás lo que me has hecho.-dijo él-

Eliana se asustó, miedo tenía de volver a Berlín al día siguiente, hace dos minutos intentó ahogarla con sus propias manos, ¿qué sería lo próximo? ¿matarla?

-Yo también te quiero.-dijo Eliana para disimular ante su padre-

Y entonces Eden arrancó de nuevo el coche y se fue hacia casa.

-¿Qué te está haciendo ese chico?.-preguntó su padre-

-Nada padre, de verdad.

-Ahora hablamos cuando lleguemos a casa.

Y finalizó la conversación entre padre e hija, hasta que llegaron a casa. Eliana bajó del coche y se dirigió hasta el comedor donde a esas horas, la estaban esperando sentadas Kiva y Clara. Cuando las vio ahí paradas mirándola fíjamente y con un gesto de preocupación, Eliana se temió que algo no iba bien y que tenía relación con Kinor.

Eden entró entonces y tomó asiento al lado de Kiva. Le ofrecieron asiento a su hija en la silla de enfrente y ella obedeció en silencio sin decir ni una palabra.

-¿Y esto?.-preguntó Eliana rompiendo el silencio-

-Las preguntas las hago yo.-contestó Eden-

Eliana se cruzó de brazos.

-No comes, apenas duermes y cuando vuelves de Berlín estás peor, incluso has adelgazado. Queremos saber qué sucede, ¿por qué te comportas así?.-dijo Kiva-

-Sigo sin saber de qué me estáis hablando. No me sucede nada.

-Estás así desde que sales con ese chico...

-¿Qué? Por favor, madre...Eso no es cierto.

-Sí es cierto.-interrumpió Clara-

Eliana odió a su hermana.

-Yo he visto cómo te ha dejado plantada cientos de veces, he visto con mis propios ojos cómo se iba con chicas a tus espaldas y por ese motivo le arañé la cara. Ese día, Nevin también estaba presente y dijo que nos largáramos de su vista si no queríamos que la rabia que llevaba acumulada la cargara contra ti. Le ha prohibido también irse con sus amigos y hablar con el único hombre que sí merece estar a su lado. Ese sí te quiere de verdad. Has sido una idiota.

-¡Clara, basta!.-dijo Kiva-

Eliana agachó la cabeza sin saber qué decir, su hermana llevaba razón.

-No volverás a verlo.-dijo Eden-

-No podéis hacer eso, es mi vida y ninguno me váis a impedir ver a Kinor por lo que esta enana se haya inventado.

-¡Serás mentirosa! ¡Yo solo quiero que estés bien y no sufras, y encima me dices que miento! Ojalá se muriera ese imbécil para poder verte sonreír.

Clara se levantó de la silla y se subió arriba dando un portazo a la puerta de su habitación cuando entró dentro de ella.

-Todavía no eres mayor para tomar las decisiones, tienes dieciséis años.-dijo Kiva-

-No lo seré, pero sí que tomo mis decisiones, es mi vida y no la vuestra, y os guste o no, voy a seguir viendo Kinor.

Eden se levantó de su asiento y se dirigió a su hija malhumorado, la miró cabreado y le dio la primera bofetada de toda su vida. Eliana se llevó la mano a la cara y bajó la mirada.

-A tu cuarto.-dijo Eden-

Obedeció inmediatamente las órdenes de su padre y se fue a su habitación sin hablar ni hacer el más mínimo ruido.

-Nunca imaginé que este momento pudiera llegar. Jamás he tocado a ninguna de mis hijas.-dijo Eden-

-Y aún así no hará caso. Quien se tiene que dar cuenta es ella, nosotros sólo podemos aconsejarle qué debe hacer. Cuánto más la encerremos y más le digamos menos caso nos hará.

Eden se dio por vencido, la solución estaba claro que no estaba en ellos sino en Eliana, asíque por lo tanto la conversación dio por finalizada y se fueron los dos a dormir porque ya era tarde, muy tarde. Sin embargo, Eliana no pudo dormir en toda la noche, su padre le había dado el primer bofetón en dieciséis años, aunque sabía de sobra que se lo merecía, lo que sucedía era que tenía miedo de que Eden pudiera decirle algo a Kinor y luego Kinor la volviera a golpear esta vez más fuerte que todas las anteriores.

Los barracones de Auschwitz (Editorial Dreamers) ¡Lee esta historia GRATIS!