20| Intensidad.

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Cap. 20| Intensidad.

POV: Killiam A.

Ha llegado la hora en la que me toca ir a casa de Danae para su sesión de psicología.

Danae últimamente no ha estado para nada bien, lo he hablado con sus padres pero ellos sólo contestan que yo como psicólogo puedo resolverlo, cuando en realidad esto debería tratarse con más ahínco y eso sólo se lograría internándola en una clínica de rehabilitación.

Danae se corta y droga, con dos drogas distintas.

La vez que me llamó yo estando en la parrillada, ella se encontraba en los baños de una tienda, cuando la encontré estaba casi desmayada por tener totalmente sus muslos cortados. La llevé a un hospital, llamé a sus padres y me quedé con ella hasta que llegaran, cosa que tardaron en hacer.

Cuando ella despertó, me contó que es la única manera de sacar de su cabeza todo el daño y los traumas que le ha hecho pasar Kye.

Ciertamente sabía que se drogaba, habíamos hablado de eso. Dijo que Kye la obligaba a hacerlo para tenerla a su merced y débil, por lo cual ese cabrón es la principal causa por la que se haya vuelto dependiente de ello y además que esté tan rota de esta manera.

Es por esa razón que sugiero que es mejor tratarla en una clínica de rehabilitación y no tan sólo un psicólogo.

Danae me llama en estos casos a mí es porque no tiene a nadie más a quien llamar, sus padres aún viendo y sabiendo lo que le sucede no le ponen la atención necesaria, lo cual está muy mal de su parte.

Al principio de todo si estaban con ella, pero tal parece que el trabajo es más importante que su propia hija.

Así que trato de brindarle mi ayuda siendo totalmente profesional pero a la vez un amigo con quien poder desahogar sus pensamientos.

Toco la puerta de su casa y la señora de limpieza me abre la puerta.

—Buenos días—saludo.

—Buenos días—dice—La señorita Danae se encuentra en el jardín.

—De acuerdo, iré con ella—digo y me dirijo al patio trasero.

La encuentro sentada mirando el cielo en una banca al lado un árbol.

—Danae—llamo su atención.

Ella fija su mirada en mí y sonríe de lado.

—Killiam—dice ella—¿La sesión puede ser aquí? Es que el día está muy bonito.

Me encojo de hombros.

—Claro, ¿por qué no?—digo y me siento a su lado.

La sesión transcurre bien, aunque aún no puedo evitar preocuparme sobre su caso. Siento que cuando da cinco pasos adelante luego retrocede diez.

Al terminar me dirijo a mi casa, al entrar me encuentro con Melody en la cocina.

—¿Qué haces aquí?—digo.

Ella se sobresalta, frunzo ligeramente el ceño.

Es raro que se sobresalte teniendo en cuenta que cuando entré la puerta hizo gran ruido al cerrarla.

Ella me mira y está pálida.

—Melody, ¿estás bien?—inquiero y me acerco a ella.

Asiente.

De su psicólogo a su novio © [#2] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora