19| New Day

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Cap. 19| New day.

POV: Alma.

Estoy dando vueltas en la cama sosteniendo mi bajo vientre, sintiendo como mis ovarios están a punto de explotar.

Sí señores, Andrés el colorado ha hecho la aparición del mes.

Siento que una pelota de baloncesto quiere salir de mí, joder.

Lloriqueo.

—Dios, ¡duele!—me quejo.

Son las 9 de la mañana y hace una hora que estoy así. Me tomé una pastilla para el dolor, pero aún no ha hecho nada de efecto.

Las punzadas en mi bajo vientre se sienten como navajas afiladas, mis piernas se sienten débiles y creo que estoy temblando ligeramente.

Tomo una de mis almohadas y me acuesto sobre ella, presionando mi vientre tratando de apaciguar el dolor.

«¿Pero qué clase de calvario es este?, por las chanclas de Moisés»

Tener la almohada presionando me está ayudando un poco, así que cierro los ojos para dormir y así cuando despierte quizás el dolor haya desaparecido.

[...]


El timbre suena, lo cual me hace despertar. Vuelve a sonar dos veces más pero no me pongo de pie.

Suspiro, estoy demasiado cómoda, que pereza.

El dolor ya ha aminorado, lo cual agradezco.

Mi teléfono suena con una llamada, lo tomo de la mesita de noche. Es Abraham, contesto.

—Príncipe—digo.

—Alma, ¿estás en casa? Estoy frente a tu puerta, vine para que almorcemos juntos—dice.

Miro la hora y son las 11:53 pm.

—Sí, estoy en casa. Tú entra con la llave de repuesto, estoy en mi habitación—digo.

—De acuerdo—cuelga.

Vuelvo a cerrar los ojos, escucho la puerta principal cerrarse para luego de un corto rato escuchar como la puerta de mi habitación es abierta.

—Florecita—dice, abro un ojo y lo miro.

—Hola—digo, y me siento en la cama.

—¿Te encuentras bien?—pregunta ligeramente preocupado—¿Necesitas algo?

Niego.

—No, ven—toco la cama, indicándole que se siente.

Veo que trae dos bolsas en las manos, el almuerzo.

Mi estómago gruñe.

Él sonríe de lado.

—Veo que sí fue buena idea traerte el almuerzo—dice, sentándose a mi lado.

—Definitivamente—digo.

Tomo la que me ha traído e intento acomodarme mejor en la cama, lo cual hace sentir una punzada. Me quejo.

—¿Qué sucede?—Abraham se acerca rápidamente a mí.

Asiento con los labios apretados.

—Sí, sí. Sólo son dolores de la menstruación—digo.

De su psicólogo a su novio © [#2] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora