Edie
Matty se había marchado tan espontáneamente como había llegado con el pretexto (y juramento) de que se verían aquella noche, por su parte Edie no sabía si debía o no seguir el plan que este le había propuesto..

-Adam... -le llamó después de que este estuviera en silencio un tiempo.
-Dime -habló en un tono tranquilo.
-Siento que estés enojado...
-No estoy enojado
-Entonces siento que estés confundido
-Y sí que lo estoy, ¿Quién era ese tipo? -preguntó dirigiéndole la mirada.

Edie le regresó la mirada, igual o peor de confundida, no sabía qué contestar... Era la tercera vez que le preguntaban sobre Matty y no tenía ni idea sobre él o su vida por lo cual era difícil contestar. ¿Por qué era un acontecimiento tan importante? Ella hablaba con mucha gente de todo tipo en todas partes, Matty solo era una de esas personas o al menos eso deberían pensar los demás.

-Edie -continuó el de ojos azules al notar que no contestaba-, sí sabes por qué estamos aquí hoy, ¿cierto?
-Eso creo... -titubeó.
-Edie -repitió-. Tenemos que casarnos.
-Nuestros padres quieren que nos casemos -Le corrigió.
-Y lo haremos. Es por eso que necesito que me cuentes sobre ti.

¿Lo haría? ¿Se casaría con él? ¿Sería capaz de llegar hasta el final con un hombre del que apenas sabía su apellido? Edie siempre hacía lo que sus padres le ordenaran hacer y normalmente eran cosas que no le agradaban; llevaba tanto tiempo perdida de sí misma que hasta apenas hacía una hora estaba convencida de casarse con Adam si es que su madre lo quería así, pero ahora dudaba, dudaba porque había visto a Matty de nuevo.

La noche anterior Edie había probado por primera vez una mínima parte de la libertad que ella no tenía, pero que Matty le había compartido de la suya y eso le hacía sentirse como una pequeña perrita siendo adoptada por un desconocido, ¿Quién durante sus 21 años de edad se había portado tan amable con ella sin interés?, ¿Quién durante su corta vida se había preocupado por lo que ella quería?, nadie, nadie hasta la noche anterior, nadie hasta Matty; eso lo convertía instantáneamente en alguien de aprecio para Edie y claro que ella quería seguir sintiéndose así: libre.

No es que no quisiera casarse con Adam por un interés romántico hacia Matty, era simplemente que casarse implicaría mudarse, vivir dedicada a su hogar, a su esposo y complicaría demasiado volver a tan siquiera ver a Matty pasar por la calle y ella no quería eso, no quería dejar de verlo, se habían encontrado dos veces ya y eso significaba que podría verlo una tercera, cuarta, quinta, sexta vez o más.

-¿Tu quieres casarte conmigo? -Le preguntó a Adam, quien le miró confundido-. Ya sé que tenemos que hacerlo, pero, ¿Tu quieres?
-Te acabo de conocer, no sé si quiero o no, pero eso no importa -Contestó.
-No quieres -Afirmó por él a lo que no respondió-. Yo tampoco quiero...
-Tienes mucho tiempo para hacerme querer y yo tengo mucho tiempo para hacerte querer.
-Mucho tiempo es mucho -Dijo lo obvio a lo que Adam sonrió-. A mi no me toma tanto querer a alguien ni hacer que alguien me quiera.
-Eso es un tanto egocéntrico -Le comentó con la sonrisa aún dibujada a lo que Edie se encogió de hombros-. ¿Y qué se supone que hagamos con el resto de tiempo si esto sucede muy rápido?
-No tenemos que empezar ya.

Matt

No hacía más que caminar a paso veloz hacia el departamento de Nancy repitiendo en su cabeza maneras en las cuales podría matar al príncipe Felipe, aunque después de todo no resultaba tan mala idea que siguiera vivo. Por otra parte, al que tenía que matar ahora era a Nathan, quien por supuesto no iba a tener ni un maldito centavo del dinero.

-Hola guapo -Le saludó Nancy apenas abrió la puerta de su departamento, sin embargo Matty pasó de ella entrando apresurado.
-Hey, pensé que no llegabas -Le dijo Nathan desde el sofá apenas lo vio.
-Eres un hijo de puta, idiota, ¿En qué pensabas? -Soltó enfadado.
-Tranquilo, tranquilo, no podía esperar a que te repusieras, si te hubiera esperado ahora mismo estaríamos los dos en los separos.
-Solo piensas en ti, bastardo, pero eso es lo que consigo de hacer tratos contigo -Siguió Matty.
-Lo siento, ¿Vale?, me desesperé...

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